Tuesday, October 10, 2006

Episodio de la vida de un Naturista

Episodio de la vida de un Naturista
El profesor Conrado Narváez Zuluaga
Revoluciono al Quindío
Durante tres años de permanencia en esa región
.
Por allá en el año de 1942 hizo su aparición en Armenia del Quindío un hombre que, sin ostentar los bien caligrafiados diplomas que expiden las universidades colombianas, sin preocuparse por su vinculación a los llamados "altos círculos sociales" y en cambio se codeaba con las gentes hu­mildes y sencillas, presentaba certificados de éstas en los cuales testimoniaban su agradecimiento a dicho personaje por haberles prolongado su existencia, liberándolas de crueles sufrimientos y devolviéndoles la confianza en “la vida".
Ese hombre era el Profesor Conrado Narváez Zuluaga, quien después de haber actuado en otras ciudades del país se sintió atraído por los bellos paisajes del Quindío, la amabilidad y confianza de sus gentes, y además observó que Armenia constituía un magnífico campo de acción, pues inmediatamente acudieron a él personas que padecían agudas y antiguas dolencias de diverso orden y muchas de ellas habían sido desahuciadas por los médicos de esa y otras ciudades del país.
Caracterizaban a dicho Profesor su sencillez, el trato amable para quienes acudían en busca de sus servicios, su espíritu humanitario y su desmedido afán de ayudar a las gentes que, víctimas de enfermedades y taras que consideraban eternas, lo buscaban afanosamente. Muchas venían de lugares distantes, pues la fama del Naturista había trascendido hasta las mismas esferas profesionales, consideradas siempre como una especie de tabú, impermeables a los métodos que Narváez Zuluaga ponía en práctica, en contraste con los notables avances de la ciencia médica que justamente en esa época sufría una verdadera transformación.
Sí. En esa época la prensa mundial se ocupaba de las maravillosas drogas que los científicos habían descubierto y se consideraban las panaceas que todo el mundo esperaba. La penicilina, la estreptomicina, el aralén, la benzedrina y muchas otras, cuya adquisición era difícil porque la escasa producción apenas sí alcanzaba para enviarla a los campos de batalla en donde se desarrollaba la espantosa segunda guerra mundial, constituían la única esperanza para miles de pacientes que sufrían graves enfermedades. Quien esto escribe sirvió de intermediario entre un paciente amigo, que sufría una grave enfermedad, y la señora esposa del Presidente Roosevelt, de los Esta­dos Unidos, para que mediante su valiosa influencia se lograra obtener una dosis de penicilina, solicitud que fue atendida con prontitud y así se logró curar la osteomielitis que le había paralizado una pierna. Pero no to­dos los enfermos podían acudir a la dama benefactora, porque entre otras cosas la droga no se conseguía en los mercados del gran país del Norte, ya que la producción, incipiente, estaba destinada a los soldados que libraban feroces batallas en Europa.
El Profesor Narváez Zuluaga llegó, pues, a "La Ciudad Milagro" en una época en que se operaba un gran cambio en la farmacología y también en la profesión médica. La piperina que los farmaceutas habían impuesto para reemplazar al conocido y eficiente "paico" en la expulsión de parásitos del cuerpo humano, se vio desplazada por otros productos que causaban admiración entre las gentes. Los médicos, por su parte, se dedicaban a "la especialización", es decir, que ya no se ocuparían de tratar todas las enfermedades sino de una determinada; unos se especializaban en oftalmología, otros en laringología, muchos en urología, gastroenterología, etc. y sólo faltaba que quien se especializaba en el tratamiento de determinado órgano del cuerpo humano, por ejemplo, la nariz, se ocupara únicamente en la ventana del lado derecho, o del izquierdo, a fin de que otro profesional tratara la contraria. Con esto se establecía una especie de "cadena de la prosperidad" merced a la cual un paciente tenía que recorrer varios consultorios y desde luego hacer más erogaciones para obtener su curación.
Se había iniciado la era de los antibióticos y con ella la desintegración del átomo. La antigua botica saturada de frascos amarillos o blancos con rótulos grandes empezaba a transformarse en el establecimiento de vistoso colorido gracias a los nuevos productos que con raros y numerosos nombres lanzaban esas "fábricas de dinero" conocidas con el nombre de laboratorios farmacéuticos, con el fin de que las gentes azotadas por las enfermedades pagaran precios exorbitantes si deseaban aliviarse. Pero había personas cuyas dolencias superaban la acción de las nuevas drogas y también de la cirugía. Entre ellas había muchas desahuciadas por los médicos; inclusive muchas que viajaron a los Estados Unidos y otros países con fin de someterse a tratamientos que consideraban decisivos, habían recibido ya la "sentencia de muerte"; se les había notificado un término de tres, cuatro o seis meses "para volver a la tierra de donde habían salido" porque todos los esfuerzos realizadas para curarlas habían sido infructuosos.
Entre esas personas figuraba una niñas Libia De la Pava Peláez, víctima de grave y desconocida dolencia a quien el médico de la familia había sometido a varios tratamientos e intervenciones quirúrgicas. Y ante el fracaso de todo ello sus padres recurrieron a otros médicos quienes en numerosas "juntas" diagnosticaban éstos y aquello con resultados negativos. Finalmente, fracasado el último tratamiento aconsejado por uno de tales galenos, le fijaron diez; días de vida es decir, la condenaron a muerte sin fórmula de juicio. Es de suponer el impacto causado por esta notificación entra sus padres. Ya se pensaba, no en el ser viviente, alegría y esperanza de la familia, ilusión del hogar, sino en el cadáver, en la materia que al cabo de pocos días sería "el festín de los gusanos". (Más sobre el caso de la señorita Libia de la Pava en la Bitácora con el titulo “Diario del Pacifico octubre 29 de 1946” del mes de junio 2006 en archivos )
Entonces "vino el hada protectora" al hogar de los esposos De la Pava -Peláez. Alguien les aconsejó' que acudieran al Profesor Narváez Zuluaga, quien según decían las gentes, estaba realizando "milagros" con enfermos desahuciados por los médicos. Ya los periódicos locales se ocupaban de las actividades de dicho profesor, publicaban cartas de pacientes agradecidos por las curaciones hechas por el y hasta un significativo soneto del poeta Bernardo Palacio Mejía fue dado a conocer en un semanario que tuvo profusa circulación. Era Narváez Zuluaga, en este caso, la única esperanza, "la tabla de salvación" de Libia, la última carta que jugaban los padres de la niña "condenada a muerte". Y el profesor fue llamado a poner en práctica su sistema naturista que lo había hecho famoso en Armenia y otros lugares del país. La tarea no era fácil; por el contrario, peligrosa. El organismo de Libia estaba casi destrozado por las innumerables drogas que había ingerido y debilitado en extremo a causa de las intervenciones quirúrgicas a que fue sometida. El profesor naturista en principio sintió recelos, no porque desconfiara de la bondad y eficacia de su tratamiento que no sólo produce efectos en determinado órgano del cuerpo humano sino en todo el organismo puesto que ataca todos los males que lo afectan; la causa residía en las circunstancias que rodeaban el caso: la creencia en los médicos, en las drogas y en las intervenciones quirúrgicas por parte de varios familiares de la niña; la campaña que contra él realizaban varios profesionales en diferentes medios de publicidad; el reto que les lanzaba; las pocas probabilidades de éxito debido a los numerosos ensayos realizados por los profesionales en un organismo saturado de substancias tóxicas, y su natural modestia que lo reducía a ocuparse únicamente de aquellas personas que tenían fe en su sistema, generalmente personas humildes y por añadidura alérgicas a las campañas de profesionales y fabricantes de productos farmacéuticos.
Advirtiendo a los padres de la niña que el tratamiento sería dispendioso y que debería seguirse estrictamente según sus instrucciones; que habría reacciones lógicas que la paciente tendría que soportar con paciencia pero con fe, puesto que se trataba de un cambio fundamental entre los tratamien­tos a que había sido sometida y el que iba a iniciarse, Narváez Zuluaga inició su labor. Los diez días señalados por los médicos como última meta en la existencia de Libia transcurrieron en medio de la mayor expectativa y las reacciones producidas por el nuevo tratamiento. A esos diez días siguieron otros y luego los meses. La niña mejoraba notablemente, lo agudos dolores que sentía iban desapareciendo con lentitud y una faz risueña se observaba en lo que antes era solamente el aspecto de un cadáver. La recuperación de su salud, lenta pero segura, no se hizo esperar mucho tiempo. Entre sus familiares y amigos se comentaba con admiración el proceso, pues el caso era suficientemente conocido en Armenia.
En esa época circulaban en Armenia varios periódicos, entre ellos "Satanás" de índole satírica e informativa, dirigido por quien esto escribe; "El Vampiro", humorístico, dirigido por Samuel Medina Cardona; "El Centauro" dirigido por el malogrado periodista Roberto Caro Escobar, decano de los periódicos de esa ciudad, de orientación literaria y crítica, y otros semanarios. En las radiodifusoras se transmitían algunos radioperiódicos, entre ellos "Occidente" (informativo) que dirigía Francisco Luis Gallo; "Radió gaceta" (informativo y político) dirigido por Rodolfo Castro Torrijos, y "Sucesos Mundiales", crítico e informativo cuyo director era Gerardo Toledo Villa. Todos estos órganos periodísticos se ocuparon del caso de la niña curada por Narváez Zuluaga, pero especialmente "Sucesos Mundiales" afrontó la campaña con más decisión y ardentía. Este noticiero se transmitía por la Emisora "Pregones del Quindío", cuyo gerente, el Sr. José Palacio, fue presionado por varios médicos para que suspendiera su transmisión. En este empeño se destacó especialmente el médico Ricardo Aristizábal, Director Municipal de Higiene, contra el cual "Satanás" había enfilado sus baterías por su ineptitud y desaciertos. Y bajo la amenaza de clausurar la emisora por parte del Ministerio de Comunicaciones, en virtud de la presión de los médicos, el Radioperiódico fue suspendido Entonces Toledo Villa resolvió publicar un semanario impreso en el cual continuó la campaña en favor de Narváez Zuluaga y en contra de los profesionales que lo perseguían.
La suspensión del radioperiódico causó gran revuelo en Armenia. Los demás medios informativos se sumaron a la campaña contra el Director de Higiene y días después dicho funcionario fue obligado a abandonar el cargo. Mientras tanto, la persecución contra Narváez Zuluaga arreció notablemente. Se le perseguía como a un criminal y hasta se le obligó a permanecer oculto por unos días para librarse de una detención que cierto funcionario decretó en virtud de las intrigas de los profesionales que no podían tolerar que la niña Libia De la Pava Peláez se hubiera librado de las garras de la muerte y hubiera violado la orden de morir en el curso de los diez días que le habían pronosticado los médicos.
Contra el director de "Satanás" se ensayaron otras represalias. Inclusive uno de los médicos de Armenia intentó en dos ocasiones arrollarlo con su lujoso automóvil. La situación del periodista se tornó crítica y en virtud de esas represalias el periódico publicó un editorial titulado "Mézclese y Rotúlese", en el cual, además de expresar algunos conceptos fuertes contra sus perseguidores, decía: "Maliciosamente, porque de otra manera no se puede interpretar, algunas gentes han tergiversado el verdadero sentido de la campaña que este periódico ha venido realizando contra algunos profesionales de esta ciudad, no sin pruebas, que sí tenemos para en caso dado divulgarlas, haciendo creer que estamos atacando al cuerpo medico sin causa justificada".
"No era nuestro propósito referirnos nuevamente a ese tema y menos a los ataques que se nos han hecho, en primer lugar porque sabemos que nuestros enemigos desconocen ciertos detalles que para nosotros y para mucha gente no son un misterio; y en segundo lugar, porque SATANÁS se defiende sólo, pues el hecho de que el comercio lo prefiera para anunciar y el público lo espere y lo reclame los días sábados, nos relevan de entrar en mayores consideraciones".
"En algunos sectores de la opinión pública de Armenia viene predominando una errónea creencia respecto a la misión que debe desempeñar la prensa frente a los diferentes problemas sociales y muy especialmente en lo que se refiere a la crítica a los empleados públicos y todas aquellas personas que ocupan determinadas posiciones en la vida local. Creen que estos periódicos se fundan con el exclusivo objeto de prodigar elogios, adular a los potentados y callar ante ciertas anomalías y campañas injustas que se registran a diario en la ciudad. Errónea creencia, repetimos, la de esas personas. Todo periódico que se funda, así sea él de formato grande o pequeño, diario o semanario, serio o jocoso, tiene una misión que cumplir. Unos la cumplen de rodillas ante los grandes señores y profesionales; otros fustigando con su crítica a esos mismos señores, velando por la buena marcha de la administración pública y de la vida social, corrigiendo errores, señalando faltas, defendiendo a las gentes del pueblo víctimas frecuentes de las arbitrariedades y del despotismo de los grandes. El periódico que adopta como lema la adulación, sólo merece el desprecio general; ello indica que quien lo dirige u orienta no es capaz de luchar por la vida en forma viril y digna. Y quien no ha nacido para "adulón", ni para arrastrarse por el suelo como las serpientes en espera de unas migajas que le arrojen los potentados, de hecho quedan situado al lado contrario: en el campo de combate. Y en ese campo es donde nosotros hemos templado nuestra tolda".
"De apasionados se nos tildó cuando combatíamos al médico Gómez Castrillón y sin embargo el Viernes Santo la ciudadanía le formó un mitin en el Café Colombia cuando una pobre mujer se desangraba en el andan de su consultorio solicitándole sus servicios profesionales; después se reconocía la justicia de nuestra campaña. Luego combatimos la ineptitud del doctor Aristizábal y en las altas esferas oficiales se dieron cuenta de la realidad. Después hemos criticado a médicos que sólo viven en la taberna y se pone el grito en el cielo como si esto no lo hiciéramos en bien de la sociedad. Por eso se nos insulta y se nos amenaza. Y en el caso del Profesor Narváez Zuluaga los hechos son tozudos e in desvirtúales; no se pueden ocultar con amenazas contra la libertad de expresión ni evitar que las gentes acudan a él en busca de la curación de sus males que los especialistas no han podido curar. Desgraciadamente, para los señores médicos que lo combaten, Narváez Zuluaga presenta hechos concretos, curaciones admirables mediante su sistema naturista y las gentes tienen fe en él y lo buscan, así tenga que ocultarse a veces para evitar que la desencadenada furia de los falsos discípulos de Hipócrates se ensañe injustamente contra él. Sin embargo, nosotros también tenemos quién nos respalde. Son muchas las personas que están de acuerdo con nuestras campañas. Queríamos cerrar el debate, pero si lo desean, "continúa abierta la discusión".
Quienes no conocen nuestra trayectoria en el periodismo de provincia, en donde se hace periodismo valeroso, podrán imaginarse que en la campaña en favor del Profesor Narváez Zuluaga mediaban intereses económicos que podían obligarnos a ella. Otra creencia errónea. Nunca en nuestro periódico se publicó un anuncio ordenado por él. Ni siquiera "un tinto" le llegamos a aceptar. Nos movía otro interés: servir a la comunidad, ser fieles a nuestros propósitos combativos y a la amistad que en un momento dado surgió entre él y quien esto escribe, amistad que perdura a través de los años porque ambos partimos de un punto sagrado: la sinceridad. Nos respetamos mutuamente y sobre esa base no tenemos inconveniente en hacer un recuento de una época de intensa agitación que tanto él como el suscrito nos tocó vivir en un medio no apto a la zalema y sí muy propicio a la lucha fuerte y a proclamar la verdad como norma de las gentes de trabajo y de muchas ideas.

Firma :
El Periodista
Alfredo Rosales Bogotá, Mayo 31 de 1968

Saturday, September 30, 2006

BIOGRAFÍA DE CONRADO NARVÁEZ ZULUAGA


BIOGRAFÍA DE CONRADO NARVÁEZ ZULUAGA
1906 – 1972

Nace en una pequeña finca de la vereda Puente Largo del municipio del Carmen de Viboral, oriente antioqueño, de Colombia, el 3 de agosto de 1906. Hijo mayor del matrimonio de Simón Narváez Narváez y de Maria Teresa Zuluaga García. Abuelos Paternos Juan Nepomuceno Narváez y Adelaida Narváez y Abuelos Maternos Jesús Zuluaga y Eleuteria García. Bisabuelos Maternos Juan de Dios Zuluaga y Antonia Rojas y paternos Nicanor García y Nicolasa Montes. Bisabuelos Paternos, Anselmo Narváez y Juana Arboleda. Maternos Joaquín Narváez y Maria Cardona.

Asistió escasamente a la escuela de vereda, pues ayudaba junto con su hermana Emilia a las labores domesticas de una familia numerosa; fueron once hijos.

Su padre agricultor y pequeño comerciante quería que su hijo mayor heredara sus mismas funciones y en desacuerdo con él, abandono el hogar a la temprana edad de doce años.

Peregrinó por varias fincas de la región, propiedad de amigos y familiares tanto del padre como de la madre y ya joven adolescente viajó a otros municipios de Antioquia, Quindío y Norte de Valle del Cauca, en calidad de ayudante de personas dedicadas a la venta ambulante, en los días de mercado de productos para la salud: purgantes, jarabes, tónicos, vitaminas, etc.

Con el transcurso de los años esta actividad encausa sus aptitudes por el camino de la salud de sus semejantes de formación fundamentalmente autodidacta. Antes de cumplir veinte años ya poseía una considerable biblioteca que empezó a adquirir a sus quince años, todos los libros versaban sobre enfermedades y cómo combatirlas mediante el sistema curativo naturista, vida higiénica (agua, sol, aire) alimentación equilibrada y sana (orientada hacia el vegetarianismo) y como complemento emprende un largo viaje hacia la zona selvática de Colombia, abarcando los departamentos del Cauca, Nariño, el hoy Putumayo y el Choco, donde viajando por el litoral y adentrándose por esteros y ríos aprende los conocimientos que le transmiten los botánicos indígenas y estos conocimientos los pone en beneficio de sus primeros pacientes en pequeñas poblaciones del Valle del Cauca.

Maneja con destreza la flora de climas cálidos y logra asombrosos tratamientos en personas desahuciadas por la medicina alopática; es famosa la curación que realiza en un niño de raza negra afectado por enfermedad tropical, este caso personalmente lo expuso en el Congreso Mundial de Medicina Naturopática reunido en Nueva York en el verano de 1947.

Para esta fecha ya estaba establecido en la ciudad de Cali donde regentaba un afamado consultorio con un laboratorio investigativo de plantas medicinales.

Justo a mediados del siglo pasado (1950) y tras su éxito en el Congreso de Medicina Natural en Estados Unidos decide trasladar su consultorio a Bogotá, donde inaugura una exposición permanente de cuadros clínicos donde se da a conocer y demuestra fehacientemente sus curaciones por medio de métodos naturistas; simultáneamente funda el Club Científico Social Vegetariano. Posteriormente traslada su consultorio a Fontibón y logra registrar su método curativo naturista en el Numeral 249 Libro 2° Tomo VIII de Obras Científicas de Ministerio de Gobierno de 1965 y funda el Instituto de Superación Física y Mental.

Miembro de la Sociedad Internacional de Médicos Naturópatas. Los Angeles, California, USA; 1 de abril de 1947.

Miembro del Congreso Mundial de Medicina Naturopática, reunido en Nueva York, USA; 27 de julio de 1947.

Miembro del Concejo de Investigaciones Científicas de la Universidad de Emerson. Los Angeles, California, USA; 1 de octubre de 1947.

Miembro honorario de la Sociedad Naturista Colombiana, Medellín, Colombia; noviembre de 1947.

Presidente Fundador del Club Científico Social Vegetariano. Bogotá 9 de noviembre de 1950.

Director Fundador del Instituto de Superación Física y Mental, Bogotá 13 de octubre de 1965


Vida Personal y Familiar:

Conrado Narváez Zuluaga se casa por primera vez en el año de 1937 en el municipio de Dagua (Valle) en la iglesia parroquial del mismo municipio con la institutora Irma Moreno Camacho. Queda viudo antes del año de casado tras la muerte de la esposa por embarazo extrauterino.
Durantes los año 1935 al 1936 frecuenta el litoral pacifico narinense y conoce a Zara Góngora, nace su primer hijo a quien bautizan con el nombre de Conrado. Zara le escribe a Cali y le cuenta que ha tenido un hijo suyo, el no lo niega pero tampoco lo reconoce, con el paso de los años ya en Bogotá, 1951 Conrado Góngora, viaja a la capital a conocer a su padre y hermanos y convive en sus hermanos por espacio de seis meses, no se adapta al nuevo hogar y vuelve nuevamente con la madre que ya vive en el puerto de Buenaventura.
En 1940 Conrado Narváez Zuluaga. Conoce al señor Emiliano Soto García, quien trabaja en Cali con el laboratorio JGB que produce un famoso producto reconstituyente con base de gotukola, complejo B, hierro, etc. y se lo ofrece para que se lo administre a sus pacientes; entrado en confianza conoce a la esposa Camelia Ossa Ossa a e hijos de Emiliano y se enamora de su adolescente hija Dacier, quien tenia a la sazón 17 años.

Al año siguiente en el mes de julio de 1941 se casa con Dacier en la iglesia de Santa Rosa de Cali.
Se establece por un año en la ciudad de Armenia donde nace Conrado. Regresa nuevamente a Cali y en el año siguiente, 1943 nace Hugo. Viaja al Queremal donde viven los padres y hermanos de Conrado y nace su tercer hijo Henry en Dagua (Valle) 1944. Regresa nuevamente a Cali en 1945 y nace el cuarto hijo Cesar. Compra una casa en la calle 12 junto a la Escuela de Artes y Oficios en el centro de la ciudad y abre su consultorio con laboratorio de botánica, permanece allí aproximadamente cinco años y nacen otros dos hijos Fernando y Arturo años 1947 y 1948. En enero de 1950 se traslada a Bogotá y abre su consultorio en la calle 15 con carrera 9 a dos cuadras de la gobernación de Cundinamarca en el corazón de la capital. Allí nacen otros dos hijos Tulio y Alberto años 1950 y 1952. En el mes de abril de 1953 se traslada definitivamente a Fontibón, donde compra dos lotes en el barrio Villamar sobre la calle 13 y construye una casa de dos plantas y terraza en uno de los lotes. El otro queda vacío porque pensaba construir una clínica naturista. Este deseo no se realiza y con el transcurso de los años construye un edificio de 3 plantas. En la casa matriz nace Jairo y Maria del Socorro años 1954 y 1955.
Como hecho anecdótico sus amigos le aconsejan que compre en el norte de la ciudad de Bogotá pero para él es más importante tener situado su consultorio y vivienda en un lugar de entrada a la ciudad por el occidente de la misma pues es la vía para quienes vienen de climas medios y cálidos (enfermos tropicales); en lugar del norte de la ciudad donde hay frío y páramo ya que la gente que procede de allí es más sana.
Del matrimonio con la Dacier Soto Ossa de cuyo matrimonio fueron diez hijos que: son Conrado, Hugo, Henry, César, Fernando, Arturo, Tulio, Alberto. Jairo y Maria del Socorro. Hugo fallece en Bogotá el 20 de junio de 1996.

En 1958 se divorcia de Dacier y Conrado se hace cargo de todos sus hijos,. Dacier Soto, se traslada al Cerrito Valle. El 19 de marzo de 1969 nace Maria Victoria Escobar Soto. Dacier Soto Ossa fallece en el Cerrito el 22 de agosto en 1985.

Auto biografía de Profesor Narváez. Conrado Narváez Zuluaga
Publicada en la prensa RELATOR de Cali (Valle) en 1949


No coma más enfermedades y cúrese comiendo
PROFESOR NARVÁEZ, BOTÁNICO NATURISTA
Breve Orientación

“Una de las mayores preocupaciones de la humanidad a través de todos los tiempos, ha sido lo tocante a la salud y mejoramiento de la raza. El hombre de antaño, guiado por el instinto o intuición, tomaba de la naturaleza los elementos indispensables para su sustento natural, las fuentes inagotables de regeneración que equilibraban su organismo, reforzando sus defensas contra el mal permitiéndole llegar a la longevidad, hasta finalizar por muerte natural.

Más tarde, con el afán de superación, surgió la medicina ALÓPATA o FACULTATIVA, y un proceso de siglos, con sus múltiples trasformaciones, nos van dejando un copioso historial que al analizarlo detenidamente, nos demuestra con hechos irrefutables la eficacia de sus métodos.

¡Vivimos en el siglo de las maravillas! Los científicos, en sus diversas manifestaciones y basados en las leyes naturales (leyes de gravedad, etc.,) han hecho avances vertiginosos y afirmativos con extraordinario provecho colectivo. En cambio, la medicina alópata (ciencia patrocinada por el estado), va creando en permanente sucesión, mundos de artificios deleznables, que desaparecen luego, ante la realidad de los hechos cumplidos. Los magos de la alquimia, en su afán de industrializar la salud y la vida de la humanidad, anuncian alborozados el descubrimiento de la nueva panacea que todo lo cura e inmuniza, y el enfermo atormentado por el dolor acude presuroso a ingerir la droga “milagrosa” con la esperanza de curar sus males, llegando al fin a la amarga conclusión, de que su organismo sigue como siempre sirviendo de conejo de laboratorio con resultados negativos. Y de que sus pequeñas economías se marchan a robustecer las arcas de los industriales farmacéuticos.

Estas consideraciones, despertaron en mi espíritu el deseo de investigar detenidamente y sin influencias académicas, sobre la etiología que altera el funcionamiento fisiológico del cuerpo humano y que la medicina facultativa o alopática, con su frondosa farmacodinamia, no ha logrado resolver satisfactoriamente.

Para hacer estas investigaciones no ingresé a la Facultad Nacional de Medicina. Para no caer en la obligada y dispendiosa rutina simétrica de los textos oficiales y por que, si es verdad que los textos orientan, también es cierto que en la mayoría de los casos anulan la iniciativa individual.

Para colmar mis aspiraciones, me hundí en el corazón de las selvas de mi patria a convivir en el trópico insalubre con los hombres del agro, verdaderos creadores de riqueza, y a estudiar en la naturaleza, libros abierto a todas las inquietudes. Muy pronto el fruto de las observaciones empezó a estimular mis ambiciones, al aplicar los conocimientos que iba adquiriendo, con la complacencia de los beneficiados, que aquellos núcleos de población rural desprovisto de todo recurso médico e higiénico.

Después de doce años de investigación permanente y, seguro ya de la eficacia de mis métodos, basados exclusivamente en los recursos que la naturaleza ha puesto a nuestro alcance, aprovechándolos en forma técnica y científica, volví a los centros urbanos a iniciar la campaña de divulgación de mis sistemas curativos, y a enfrentarme a los privilegiados de “Galeno y Esculapio”, quienes vieron en el PROFESOR NARVÁEZ un competidor “de garra” que llenó de alarma a la Federación Medica Colombiana y, como consecuencia, surgió la intriga solapada antes las autoridades de higiene para que pusiera término a mis intervenciones científicas. Esto ocurría en el año de 1936. desde entonces estoy defendiendo con decorosa dignidad la salud de mis compatriotas, y muchos de ellos han encontrado en mis sencillos métodos, curación definitiva a sus dolencias, después de sacrificar sin fruto de sus economías en consultorios, clínicas y sanatorios con resultado negativo. Con la verdad de los hechos cumplidos, he desplomado y pulverizado las murallas de componentes innobles, conque los enemigos del bien, han tratado de detener la marcha interrumpida de mis éxitos. Diariamente me conforta; para seguir adelante, la voz autorizada de millares de pacientes que ayer sufrían dolorosa enfermedad, después de agotar todos los recursos de que dispone la ciencia alopática o facultativa, hasta ser notificados de que el mal no tenía cura, gozando hoy de salud completa y rindiéndole alborozados nuevas jornadas con provecho personal y en beneficio colectivo, gracias a la eficacia de mi MÉTODO INTEGRAL NATUROPÁTICO.

Por las razones que expongo en este breve apunte, me complace el comprender que mi modesta labor, está contribuyendo al mejoramiento de la raza y, consecuencialmente, al engrandecimiento patrio. PROFESOR NARVÁEZ”, Cali Colombia abril de 1949.

LA LUCHA POR UN IDEAL El episodio lo denominaremos la lucha por un ideal y de perder una batalla, más no la guerra, no queda más que el exilio. Desde mediados de 1950 cuando se abre el consultorio en el centro de Bogotá, empieza el malestar de los médicos alópatas que ven amenazados sus intereses ante el éxito del profesor con su numerosa clientela que hace turno para ser tratada y más aun las publicaciones de sus maravillosos tratamientos en pacientes desahuciados por la misma medicina alopática en los dos más prestigiosos periódicos de la capital: El Tiempo, el Espectador, además de revistas como Semana, etc. La lucha se prolonga por cinco largos años con fallos a favor del profesor según el Concejo de Estado, por no existir legislación acerca del ejercicio de la medicina naturista en Colombia, sin embargo en forma injusta es detenido y llevado varias veces para responder ante jueces que lo interrogan por varias horas y posteriormente dejado en libertad. Por último a mediados del año 1953 asciende al poder el gobierno militar de Rojas Pinilla y ahí se instalan sus peores enemigos, se crea el tribunal de garantías del departamento de Cundinamarca que envía a todos los enemigos del régimen a la cárcel y censura la prensa. Tardan sus dos años y el Concejo de Títulos Médicos más la Federación Medica Colombiana logran que el tribunal de garantías de Cundinamarca lo condene a dos años de cárcel a mediados del mes de octubre de 1955 a pesar de haber sido absuelto en otras instancias muy superiores, como por ejemplo el Concejo de Estado que mencione anteriormente. (El Tribunal de Garantías de Cundinamarca creado durante la dictadura de Rojas Pinilla) para dictar fallos amañados usurpando la separación de poderes. El ejecutivo, el legislativo y el judicial. En consecuencia el profesor marcha hacia el exilio a Timba (Valle del Cauca) con toda su familia.
Según el código penal de ese entonces debe transcurrir el doble de la pena, para que esta prescriba, sin embargo vuelve tres años después con toda su familia a Bogotá, a mediados de 1958. El Profesor se reintegra nuevamente a su consulta en Fontibón y a comienzos del año 1963 es detenido sorpresiva e injustamente, y llevado de inmediato a la penitenciaria de la Picota para que cumpla la pena de dos años que le había sido impuesta en el año de 1955. Ante tamaña injusticia todos sus amigos se movilizaron, dieron poder a un famoso penalista abogado Sr. Hugo Briceño Jáuregui, siendo presidente del Concejo de Justicia del Distrito Especial de Bogotá en los años 60, logra sacarlo de la cárcel después de 45 días. Los amigos que apoyaron y ayudaron al profesor Narváez, Entre los cuales varios de ellos habían sido tratados médicamente por el Profesor Narváez y su método naturista y en agradecimiento a la causa y “Lucha por un Ideal” entre otros Doña Clara Sierra prestigiosa ganadera de res de lidia hacienda “Venecia”, Miguel Antonio Calderón Delgado, Luis Alberto Galvis, José Ignacio Guevara, Guillermo Lisker, Vidal Garzón Daza, Omar Rayo, entre otos.

En 1965 REGISTRA la obra “SUPERACIÓN FÍSICA Y MENTAL” como propiedad intelectual de Conrado Narváez Zuluaga con C. C. # 2.929,857 expedida en Bogotá. En el MINISTERIO DE GOBIERNO en la Sección de Propiedad Intelectual y Prensa del Ministerio de Gobierno. Libro de Registro número. – tomo 8° - de “obras científicas, literarias y artísticas”. Aparece una partida que a la letra dice: “Partida N° 249.- libro 2°. – tomo 8°. Obra: “SUPERACIÓN FÍSICA Y MENTAL” Autor Conrado Narváez Zuluaga,. En Bogota, D. E., Colombia el día trece (13) de octubre de mil novecientos sesenta y cinco (1.965) el suscrito jefe de la sección de propiedad intelectual y prensa, satisfechos los requisitos legales, registra la obra.

Método curativo naturista “Obras Científica” registrada en el Ministerio de Gobierno de Colombia y funda el 13 de octubre de 1965 el Instituto de Superación Física y Mental.
Siendo el Profesor Narváez Pionero de la medicina Naturópata en Colombia – Medicina Naturista – botánico naturista científico colombiano que aporto temas de naturopatía a la sociedad Naturopática Americana reunido en Nueva York en 1947.

Falleció en Bogotá a la edad de 66 años el 30 de mayo de 1972. esta enterado en los Jardines del Recuerdo de Bogotá (sección H-3 Crucifixión) trasporte el TransMilenio ruta al Norte de la ciudad Autopista Norte con calle 175. alimentadores Intermunicipales Ruta 2.2 circular al sector de los jardines del recuerdo. http://es.wikipedia.org/wiki/Portal_del_Norte

Reflexión:
El éxito en la vida no se mide por lo que se logra, sino por los obstáculos que Conrado Narváez Zuluaga “Profesor Narváez” tuvo que enfrentar en el camino. Con la tolerancia que le caracterizó, y el legado que dejo en pro de la Medicina Naturopática en Colombia, siendo benefactor de la naturaleza humana. Para sus hijos, familia y amigos nunca es tarde para recordar y mucho menos para orar. Les invitamos a orar o meditar la “Plegaria de Todos los Días” autor: Profesor Narváez
PLEGARIA PARA TODOS LOS DÍAS


Gracias te doy Señor por este maravilloso día que haz puesto a mi disposición.
Está como todos los días de Tu Creación, lleno de amor, salud, alegría, paz, poder y abundancia. Me dispongo a hacer de él el mejor uso posible, para mi bien, para bien de los míos, de los que sufren y de los que se preocupan por el bienestar físico, mental y espiritual de la familia humana, cumpliendo así Tu Voluntad.
Dios está en mi vida y observa todos mis actos, esta maravillosa circunstancia me indica que debo de ejecutarlos con el respeto y acatamiento que merece su soberana presencia.
Me dispongo a obtener el mejor éxito posible en todo lo que emprenda durante el día.
Para lograrlo, necesito la presencia de Dios, y para merecerla obraré de buena fe.
Invoco Tu Protección en este día para fortalecer mi voluntad, y así dominar toda pasión o hábito negativo que trate de perturbar mi paz espiritual, o de vulnerar mi integridad moral.
Para seguir siempre adelante en paz con Dios y con mis semejantes, desalojaré de mi mente el odio, el rencor, la cólera, la mentira, la calumnia, el egoísmo, el resentimiento, el deseo de venganza, y para obtener perdón estaré siempre dispuesto a perdonar y a olvidar por grave que sea la ofensa.

PROFESOR NARVÁEZ

Biografía redactada por:
Conrado Narváez Soto conrado@profesornarvaez.com
Jairo Narváez

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Sunday, August 13, 2006

ESCUELAS DE MEDICINA

Conrado Narváez Zuluaga
Centenario 1906 - 2006
ESCUELAS DE MEDICINA
—¿Por qué a pesar de haber cada día más médicos, Clínicas técnicas, diagnósticos, farmacias hospitales, sanatorios, centros de investigación médica, laboratorios, farmacológicos, etc., hay más enfermedades?
1—. Porque la medicina alópata, cada vez se aparta más de las leyes naturales que rigen el cosmos y la vida, siendo un dato de observación primaria que a mayor distancia de esas leyes corresponde un número, mayor de enfermos y degeneración humana.
2—. Por haberse apartado de las leyes naturales la medicina alópata se orienta hacia el mecanismo (concepto de enfermedad), no hacia
el holismo (concepto de enfermo), por cuya causa no parte de una etiopatogenia ni norma biotipológica fundamental, sino de un mero mecanismo sintomatológico: No arranca de causas matrices, sino de síntomas, esto es, no trata a enfermos, sino a enfermedades, ni enseña a vivir al enfermo de acuerdo con las leyes naturales: consecuentemente sigue, el enfermo y análogamente su multiforme variedad de procesos morbosos clínicos correspondientes al biotipo o características individuales.
3 —. El desconocimiento —o la distancia a — las leyes cosmológicas ha convertido a la Escuela médica alópata no en fiel intérprete, servidora y colaboradora de Natura, sino en obstruccionista, rectificadora y dictadora de ésta como si la medicina, alópata fuera más sabia que la misma naturaleza, como si el hombre no, fuera un producto vital de, ésta que flota en la inmensidad infinita del Universo, sino un todo homocéntrico, creador y sector del cosmos.
4—. Como la medicina alópata (de la palabra griega, ALLOS, oteo, más PATHOS, afección, es decir la enfermedad curada por otro, el médico, en oposición al término Naturópata, de Natura, Naturaleza y PATHOS, esto es, la enfermedad curada por la naturaleza) no es una ciencia, sino un arte, pues lo que contiene de ciencia lo ha tomado de las ciencias físico-químicas y matemáticas, ciencias no biológicas, sino abstractas, pretende fundar una ciencia médica desprovista de principios filosóficos naturales, ya que estudia mecanismos morbosos, pero se desinteresa de las causas y fines de los mismos: Responde al cómo, pero no al por qué y para qué dé manera satisfactoria.
5 —. Siendo norma de la alopatía ignorar las leyes naturológicas,
apartarse de ellas, y dicta, a capricho, sin tener en cuenta los enunciados más elementales de la biología natural, su ideal tal parece que no ve más allá de la alquimia medieval, es decir, su máximo empeño se reduce a hallar la fórmula mágica del elíxir de la juventud, de la vida, de la panacea Universal, en un comprimido, pildorita, tubito, frasquito, ampolla, o inyección.
6 —. El aire, el agua, el alimento, el sol, el movimiento, reposo, actitud mental correcta, etc., que todo organismo humano necesita para mantener su equilibrio físico, mental y moral, sin cuyos elementos apropiados en cantidad y calidad enferma, decae y muere: Todos, esos elementos que el cuerpo humano requiere, absorber, asimilar, desintegrar y eliminar mediante funciones propias, que no pueden sintetizarse fuera del propio organismo, todo eso que es esencial, que forma parte indivisible del cuerpo, que es la vida misma, aparentemente no tiene gran importancia para la medicina alópata: Pues pretende aprisionarlo, substituirlo, sintetizarlo en tal o cual droga, ampolla o inyección, como ya viene intentándolo, a costa de la salud del individuo y de la degeneración de la especie.
7 —. Lo que llama la atención y da pena a cualquier observador que conserve aún un adarme de sentido común y criterio independiente, que se haya asomado a las ventanas de la filosofía, biología y escuelas médicas en general, no es el frente cerrado que forman todos los intereses creados alrededor y calor de la medicina alópata, sino que haya hombres eminentes de ciencia que se entreguen de cuerpo entero al servicio de tal escuela médica, la cual, por antivital, está destinada a desaparecer a menos que no reforme hondamente sus enseñanzas.
8 —. Las leyes naturales que rigen el cosmos, y por lo tanto la vida humana, son verdades inmutables a diferencia de las leyes morales o sociológicas, que cambian según el tipo de civilización dominante: Estas son transitorias por que son creación del hombre; aquéllas son inmutables porque son creación de la Naturaleza.
9—. El error más fundamental del hombre moderno mecanicista es creer que porque puede rectificar y superar constantemente, su propia obra, como asimismo algunos, aspectos accidentales de la Naturaleza, como, por ejemplo, desviar el curso de un río, captar la descarga eléctrica de un rayo, etc., puede a su vez manipular impunemente sobre las leyes básicas, físico-químicas naturológicas que regulan la biología humana física, mental y moral.
10 —. Esas son las verdaderas causas de que cada vez, haya más enfermedades, más enfermos, que en plena juventud no se encuentren más que dentaduras cariadas, degeneradas, siendo este un hecho fehaciente e incuestionable de la degeneración humana; ya que los fósiles humanos de muestran que en los tiempos antiguos cuándo no se conocía ninguna ciencia médica, los viejos, que llegaban, a edades muy avanzadas, conservaban intacta su armazón dental.11 —. La respuesta a ese alejamiento, de las leyes naturales, más elementales en relación con la enfermedad, salud y bienestar de la raza humana, es la Escuela de Medicina Naturópata, la cual tuvo siempre ilustres representantes a través de la Historia, empezando por su fundador, Hipócrates, de cuyas enseñanzas se apartó la alopatía, pero las recoge, interpreta y ensancha la medicina Naturista. Las verdades hipocráticas enseñadas hace 24 Siglos son hoy tan ciertas como entonces y lo serán siempre: No son modas no son trajes cortados a gusto y medida de un esteta. Son agudas observaciones percibidas, interpretadas y aplicadas por el genio analítico, sintético e intuitivo a la vez de uno de los más grandes filósofos y benefactores de la humanidad.

DR. A. SEVERON
(Tomado del órgano naturista "PRO—VIDA". Habana,Octubre y Noviembre de 1947).

Biblioteca – archivo, Medicina Naturópata “Medicina Natural” del Profesor Narváez, Libro del Dr.A Severon Médico Naturista Naturópata.
Editado por: Tulio Narváez, Francia y Jairo Narváez, España.

Thursday, August 10, 2006

Logra Evitar una Intervención Quirúrgica en Cali Valle Colombia en 1948

LA SEÑORITA MAGDALENA SALAS LOGRO EVITAR UNA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA POR ATENDER UN CONSEJO A TIEMPO

La señorita Magdalena Salas residente en la calle 4 A número 16 A-26, en la ciudad de Cali, Colombia, era una esclava de tortuosa enfermedad. Cuando los síntomas se acentuaron acudió a varios distinguidos médicos que la trataron sin que mejorara en lo más mínimo. Tres años estuvo padeciendo y al fin se vio forzada, por orden de los facultativos, a recluirse en el hospital de San Juan de Dios de la ciudad de Cali para ser sometida a una intervención quirúrgica. La víspera der la intervención, se presentaron los esposos don Carlos Quintero, y doña carmen Olaya de Quintero, amigos de la señorita Magdalena, e informados de la situación le dieron el consejo que la remedió.

Nada de operaciones. Salga del hospital y que te trate el PROFESOR NARVÁEZ.

Nosotros sufragaremos los gastos. Es Botánico Naturópata, y no utiliza el bisturí para tratar los males de la humanidad entera.

La señorita salas atendió el consejo, abandonando inmediatamente el hospital, y sometiéndose al tratamiento que le indicara el Profesor Narváez, quedo completamente restablecida en el termino de dos meses. En la actualidad lleva tres años de haber sido tratada, gozando de completa salud, sin que hasta la fecha haya sido necesario recurrir a la medicina y a la cirugía.
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En la fotografía la Señorita Magdalena Sales en Compañía del Profesor Narváez.

Cali Valle Colombia 1948.

Monday, July 24, 2006

OPERACIONES INNECESARIAS

Sabía Ud. que millones de las operaciones quirúrgicas
que se practican anualmente en el mundo son innecesarias?

Para documentar esta afirmación tomamos de la revista ”SELECCIONES", del mes de marzo de 1948, el artículo titulado "OPERACIONES INNECESARIAS", y confirmado por el eminente hombre de ciencia Leo M. Davidoff, Doctor en Medicina, Catedráticode Cirugía Neurológica de la Universidad de Columbia, EE.UU.Dice en el mencionado artículo:

"OPERACIONES INNECESARIAS"
(Resumen de "Woman's Home Companion")

"Lo que dice Albert Deutsch es absolutamentecierto. Yo opino que deben adoptarse no sólo todas las medidas de precaución que él recomienda, sino también muchas otras".
—Leo M. Davidoff, doctor en medicina, catedrático de Cirugía Neurológica Clínica de la Universidad de Columbia.

Desde hace largo tiempo, es bien conocido entre los médicos el hecho lamentable de que gran número de los millones de operaciones quirúrgicas que se hacen todos los años son innecesarias y de que con el manto de la cirugía se cubren muchas mutilaciones criminales y aún muchas muertes. Día tras día se priva en todo o en parte a miles de personas de sus órganos, desde las amígdalas hasta el estómago, a causa da los diagnósticos erróneos, la excesiva escrupulosidad de los cirujanos, la incompetencia, la codicia, o la inexcusable aquiescencia al deseo morboso de ser operados que experimentan algunos pacientes.

Hace diez años, la Fundación Norteamericana — instituciónseria y moderada que encabezan representantes autorizados de laindustria, la banca y la ciencia— hizo un estudio acerca de la práctica de la cirugía en los Estados Unidos, en el cual consultó a varioscentenares de los médicos más eminentes del país. Los resultadosdel estudio se publicaron en un extenso informe, del cual se toman los hechos expuestos a continuación.

Un miembro de la Asociación Norteamericana de Cirugía dijo: "Es probablemente cierto que por lo menos la mitad de las operaciones quirúrgicas que se hacen en los Estados Unidos las ejecutan médicos a quienes faltan conocimientos especiales de cirugía".

Un tocólogo llamó la atención hacia el gran número de clínicas, pequeñas pertenecientes cada una de ellas a un médico de ambición excepcional y cacumen para el negocio que "toma un curso corto de cirugía y luego abre su clínica, en la cual actúa como propietario y primer cirujano. Con el tiempo adquiere alguna habilidad quirúrgica, pero no antes de hacer muchas operaciones innecesarias y sacrificar muchas vidas".

Otro médico, con diploma de cirugía y patología clínica (que comprende el diagnóstico de los cambios mórbidos efectuados en los órganos y tejidos que se extraen) dijo lo siguiente: "Consagro tres mañanas todas las semanas a mis funciones de patólogo de uno de nuestros grandes hospitales. Tengo una colección escogida de órganos, cuya extracción, si no por mala fe, sí por inconsciencia, no ha servido para otra que para ganar dinero".

El testimonio publicado en las revistas médicas más autorizadas de la actualidad pone de manifiesto que, con muy poca diferencia, 1a situación de ahora es la misma que la de hace 10 años.

Casi huelga decir que el apéndice vermiforme ha sido el ob­jeto, más, común de operaciones innecesarias. Aunque muchas vidas se han salvado extrayendo prontamente un apéndice enfermo, muchas otras se han sacrificado o se han puesto en peligro por incisiones innecesarias. "En un hospital, el examen patológico de 35 apéndices extraídos por el cirujano jefe demostró que 28 se hallaban en estado perfectamente normal". Pacientes neuróticos y tontos, medicastros que diagnostican a la diabla y cirujanos metalizados y encallecidos se han aunado para hacer de la apendicectomía él mayor sistema de explotación que se registra en la historia de cirugía”.

Las apendicectomías innecesarias son mucho menos disculpables, o más censurables, cuando se practican en niños que cuando se practican en adultos en una reunión reciente de la Asociación Norteamericana de Medicina, el doctor M. G. Peterman, de Milwaukee, especialista en pediatría, dijo: "La apendicitis aguda es enfermedad muy rara en la niñez, y sin embargo, muchos son por desgracia los niños a quienes se les hace la apendicectomía"

El doctor Norman F. Miller, catedrático de obstetricia y ginecología en la Universidad de Michigán, hizo no ha mucho un estudio concienzudo de 246 operaciones uterinas (histerectomías) ejecutadas en un período de cuatro meses en 10 hospitales de los Estados Unidos, y se quedó pasmado al ver que por lo menos en la tercera parte de los casos el estado de la enferma indicaba que la operación había sido perjudicial o innecesaria".

Gran número de operaciones penosas y caras, algunas de las cuales dejan al paciente lisiado de por vida, se hacen sin necesidad para desórdenes que en realidad se deben a susceptibilidades alérgicas. El doctor E. A. Thacker, en un informe que se publicó en la revista de la Asociación Médica Norteamericana, refiere el caso de un enfermo a quien se le hicieron diez operaciones en la nariz, hasta que varios ensayos demostraron que era alérgico a la caspa de perro. Sabe Dios cuántos senos frontales han sido operados por cirujanos que testarudamente se niegan a verificar primero las pruebas de alergia.

También se les hacen operaciones innecesarias a personas neuróticas a quienes ello parece proporcionarles un placer morboso. Cierto cirujano neoyorquino de nota me dijo que otro médico le había pedido que operara a una mujer que tenía un cáncer del pecho. El cirujano examinó a la mujer y no encontró tal cáncer.
"La enferma insiste en que lo tiene", le dijo el otro médico"y si usted no le hace la operación, cualquier otro cirujano se la hará".
Un mes después, la mujer se hizo extirpar uno de los senos.

Las amígdalas son la parte de la anatomía humana que los cirujanos suprimen con mayor frecuencia. El doctor Harry Baky, bien conocido pediatra norteamericano, es uno de los muchísimos especialistas de su clase que han condenado a voz en cuello "la costumbre imprudente aunque muy común" de extirpar las amígdalas sin cerciorarse de que la operación es innecesaria. Advierte que, si bien la amigdalotomía se mira como operación relativamente sencilla en que por lo común no hay peligro, a veces causa la muerte y con más frecuencia da origen a enfermedades graves, como la pulmonía y la formación de abscesos en los pulmones.

Lo absurdo para la práctica común de extirpar las amígdalas a troche y moche,(sin reparos) sin parar mientes en la necesidad de la operaciónni en los males que puedan resultar, se demostró hace varios añosen un estudio de mil niños de 11 años echo por la Asociación Norteamericana de la Salud del Niño. A 600 de ellos ya se les habían extirpado las amígdalas. Los otros 400 fueron examinados por un grupo de médicos, que decidieron que 200 necesitaban la amigdalotomía. Los 200 restantes fueron examinados por otro grupo de médicos, los cuales resolvieron hacerles la operación a 100. Otros médicos decidieron operar a 35 de los 100 niños que quedaban. Ensuma, de los mil niños sólo 65 escaparon la operación. Probable­mente varios de ellos hubiera sido operados también si llama a uncuarto grupo de médicos.
Los directores de tal estudio llegaron a la conclusión de que, por regla general, la amigdalotomía depende más del capricho y prejuicios del médico que de la salud del niño.

Muchas operaciones innecesarias se han debido a que la mayor parte de los médicos ignoran las causas emocionales y mentales de ciertas, dolencias. El doctor A. E. Bennett, distinguido psiquiatra de Omaha, hizo recientemente un estudio de 150 pacientes psiconeuróticos cuyos médicos habían diagnosticado erróneamente desórdenes gastrointestinales, tiroideos, cerebrales, etc. Se les habían hecho ya, en conjunto, 244 operaciones cuando, se descubrió que la verdadera enfermedad de que todos sufrían era psiconeurosis.

El doctor Bertram M. Bernheim, del Hospital de Johns Hopkins, llama la atención hacia uno de los motivos más ruines de las operaciones innecesarias: la confabulación entre ciertos médicos generales y ciertos cirujanos para explotar enfermos y dividirse el producto, práctica qué parece ir haciéndose más y más común. Verdad es que ella está confinada, a una pequeña minoría de la profesión médica, y que no suele ocurrir sino en las grandes ciudades donde la competencia es muy fuerte. Sin embargo, su número no es insignificante, ni lo son los daños que causan.

La confabulación funciona muy, sencillamente. Una mujer rica, por ejemplo, va a consultar a su médico acerca de un achaque que quizá pueda relacionarse con algún órgano. El médico, con el ojo puesto en el dinero de la paciente, aconseja una operación y recomienda a cierto cirujano, que es su confabulado. El cirujano le extrae a la mujer un órgano perfectamente sano, le pasa una cuenta enorme, y divide el botín con su amigo el facultativo.

Varias asociaciones médicas honorables han tratado repetidamente de suprimir la costumbre de los cirujanos de compartir sus honorarios con los médicos que los recomiendan; sin embargo, poco es lo que han logrado. Casi todos los hospitales de buena reputación prohíben tales transacciones, pero no siempre pueden impedirlas.

  • He aquí algunas de las medidas que pueden tomarse para proteger a los enfermos contra las operaciones innecesarias:

  • 1. Él cirujano debe tener permiso oficial fundado en su educación profesional, su competencia y su moralidad. Un médico puede ser competente para practicar operaciones sencillas, e incapaz de hacer operaciones sencillas o de emergencia.
    Hace poco, un cirujano eminente a quien conozco fue interrumpido en la mitad de una operación por una enfermera que le dijo algo al oído: en el cuarto contiguo había un paciente casi al morir por causa de una hemorragia que el cirujano que lo estaba operando no podía contener. Por fortuna, la operación que mi amigo estaba haciendo podía interrumpirse sin peligro por un corto tiempo, y él voló al cuarto vecino, quitó de en medio a su asustado colega de un empujón, y le salvó la vida al paciente. ¿Y que fue de su colega? ¡Aún sigue haciendo operaciones graves.

  • 2. La necesidad de una operación grave (excepto en casos de grande urgencia) debe ser determinada por más de un médico en consulta con varios colegas que representen otras especialidades. Algunos cirujanos de nota opinan que no debe hacerse ninguna operación grave sin la aprobación escrita de varios expertos.

  • 3. A todo hospital debe imponérsele la obligación de someter al fallo de su cuerpo facultativo toda operación que piense practicarse allí. En estas juntas se estudiará minuciosamente la historia de la enfermedad de que se trate, y el cirujano que haya operar explicará la operación y su objeto. Después deberá estudiarse críticamente el informe patológico post-operatorio. La junta estudiará de igual modo todos los detalles de cualquier muerte que ocurra con las explicaciones pertinentes del médico o el cirujano que haya tenido el caso a su cuidado.
    De esta manera es difícil que un cirujano cometa errores graves o que los cometa sin que se descubran.

  • 4. La división de honorarios debe declararse falta grave ycastigarse privando de su licencia al médico que la cometa Lasasociaciones médicas deben tomar medidas eficaces para impedirque sus miembros hagan transacciones de esta índole.

    Durante su carrera como Naturópata el Profesor Narváez explicaba a sus pacientes que después de haber sufrido varias operaciones se encontraban en el mismo estado de enfermedad que antes de la operación a esto le llamaba “operaciones innecesarias” Resumiendo, en la charla que les daba a sus pacientes que habián sufrido este tipo de mutilación tenían que cambiar radicalmente su vida, costumbres, hábitos, y la alimentación si querían recuperar la salud perdida.

    Profesor. Conrado Narváez Zuluaga

Wednesday, July 12, 2006

Hechos Incontrovertibles Enaltecen al Botanico Naturista Profesor Narváez

Señores directores del RELATOR
La Ciudad de Cali

Muy apreciados señores y amigos: pido hospitalidad en su diario para hacer pública manifestaciones de gratitud a un eminente servidor de pacientes. El agradecimiento no debe quedarse solamente entre el favorecido y el que presta el servicio. El ciudadano honrado busca medios para comunicar la satisfacción interior a semejante por el bien recibido eficazmente y prestado con generosa intención. El caso mío, que aspiro a que lo conozca el mayor número de gentes, como tributo de reconocimiento a un meritorio servidor.

Mi esposa, Marina Perlaza de Labrada, vinculada por la sangre a eminente médico de esta ciudad, padeció durante tres años, una tremenda enfermedad, ante la cual los tratamientos médicos, fueron impotentes; Sobrevinieron dos intervenciones quirúrgicas, con el mismo resultado negativo: no faltaron en ningún momento las drogas y tratamientos de numerosos médicos, empeñados en devolver a mi casa la tranquilidad perdida por la gravedad en la salud de mi esposa, A última hora se determinó por los facultativos praticarle a. mi esposa una tercera intervención quirúrgica. Pero el grave estado de salud, el desfallecimiento de la enferma, nos obligó a desechar aquella idea. Fue tal el estado de postración de la enferma, y tal mi angustia y la de los míos, que en dieciocho días, únicamente intervinieron seis (6) médicos de Cali, sin lograr resultado satisfactorio alguno. Mientras tanto mi mujer entraba, prácticamente a un estado preagónico, que poníamos toques de deses­peración en todos nosotros: Familiares y esposo.

Don Rafael Ángulo, apreciable caballero propietario de "RA­DIO LIBERTADOR" pasó por mi casa y me encontró sumido en la desesperanza y la angustia. Fue don Rafael, a quien le debo mi gratitud, quien me sugirió que llamara al Profesor NARVÁEZ ZULUAGA, botánico naturista muy conocido en el occidente colombiano. Con las esperanzas perdidas, realmente, acudí al Profesor Conrado Narváez Zuluaga, quien atendió a mi llamado, encontrando "un caso delicado pero no perdido". El profesor Narváez Zuluaga inició la noble tarea de arrancarle a la muerte una vida, Aplico él sus maravillosos métodos científicos. No ahorró tiempo ni empeño en atender a la enferma, que siguió el tratamiento aconsejado por este notable naturista-botánico, quien logró en un mes de labor restau­rar la salud de mi esposa. Este hecho lo conocen todos los vecinos del Barrio Popular Modelo, y quienes acudieron a visitar a mi familia durante esos aciagos días en el edificio de los transmisores de "LA VOZ DEL VALLE".

Hay, pues, razón de mi parte, señores directores de RE­LATOR, para que yo acuda a rogarles el servicio de divulgar éste honda sentimiento de gratitud hacia el botánico Profesor NARVÁEZ ZULUAGA, así haya de cubrir el valor de esta publicación qué es la expresión de una familia agradecida y él sentimiento conmovido de un esposo que sufrió ante la espantable visión de su compa­ñera casi muerta. Envío a Uds., para mayor crédito todos los elementos de prueba necesarios,
diligenciados antes las autoridades competentes de Cali para certificar lo dicho en la presente carta, y autorizando al Profesor NARVÁEZ ZULUAGA para hacer de éstos documentos legalizados él uso que mejor estime conveniente, y me suscribo como su atento seguro servidor.
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Doña Marina Perlaza de Labrada, aparece en medio de su esposo señor Julio E, Labrada y el botánico-naturista Prof. Conrado Narváez Zuluaga, quien con sus maravillosos métodos científicos, salvó la vida de aquella en enferma, para cuya novedad resultaron impotentes numerosos tratamientos médicos y dos intervenciones de alta cirugía.
Los índices del Profesor Conrado Narváez Zuluaga, señalan la dimensión de una de las cicatrices que dejaron los bisturís en el abdomen de la señora Marina Perlaza de Labrada sin resultados satisfactorios, quien obtuvo la restauración de su salud con los tratamientos del Prof. Narváez.
Julio E. Labrada
Cédula No. 721226 de Cali.
(Tomado del RELATOR 8 de febrero de 1.947)

Sunday, June 25, 2006

Tomado del Diario "Relator" N-9200 lunes 26 de mayo de 1947 Cali Colombia

DECLARA DOÑA CLEMENTINA R. DE MUÑOZ A "RELATOR"
AHORA PUEDO CAMINAR
DESPUÉS DE QUINCE AÑOS DE CRUEL POSTRACIÓN
GRACIAS A LOS PROCEDIMIENTOS
CIENTÍFICOS DEL PROFESOR NARVÁEZ.
DRAMÁTICA RELACIÓN DE UNA VICTIMA DEL REUMATISMO

A eso de las 10 del día irrumpió en la oficina de redacción la señora Clementina Ricaurte de Muñoz, de 62 años, nacida en Bogotá, y radicada en Cali a los nueve meses de nacida, con sus padres, el general Carlos Ricaurte Flórez y doña María Ignacia Muñoz. La anciana manifestó su deseo de hacer pública manifes­tación de reconocimiento hacia un ciudadano a quien le debe “después de Dios" la alegría de poder caminar después de 15 años de postración en una cama, víctima de aguda dolencia reumática. La señora Clementina Ricaurte de Muñoz, se expresa así;

DESDE EL CONFLICTO DE LETICIA

Soy la esposa de Damián Muñoz. Nuestros hijos son: Cecilia, Reinaldo, Felipe, Mercedes, Maria y Ana Elisa la última de las cuales es esta chiquilla que cuenta con 15 años. Pocos meses después de nacer, Ana Elisa quien acompaña a nuestra visitante me apareció un reumatismo agudo. Esto fue en el año 1932, en vísperas del conflicto de Leticia. Mi estado de salud se agravó cada día con más violencia, para tortura mía y de mi esposo e hijos y demás familiares, que agotaron todos sus recursos ante los médicos para lograr mi curación o siquiera mejoría.

LEVES RASTROS DEL FATÍDICO MAL
Mire: —agrega—, mi padecimiento durante 15 años operó la alteración de mi sistema, el retorcimiento de mis articulaciones y la flacidez dé mis músculos. La columna vertebral era una hilera de nudos dolorosos y la atrofia de todos mis miembros de acción, fue total. Tenían que suministrarme los alimentos con ma­no ajena, y suplir mis necesidades imperiosas en trances de agonía por los punzantes dolores.

UNA VIDA NAUFRAGA EN MAR DE TORTURAS

Mis hijos mi esposo no escatimaron esfuerzo para conseguirme un alivio. Todo fue en vano, dice la señora Ricaurte de Muñoz. Mi vida, la razón de mi existencia, no tenia justificación y debía constituir un motivo de tortura para mis familiares, durante el día y con mayor crueldad en las interminables noches de dolores y quejumbres. Prácticamente no conozco a Cali, pues he permanecido en cama durante tres lustros consecutivos y sin esperanza de mejorarme. Encogida, curvada, imposibilitada para moverme sin ayuda ajena, no podría pintarles la angustiosa situación mía cuando de nutrirme vestirme se trataba. En verdad, desesperé de la vida, y en estos 15 años de sufrir, todos los días y todas las noches le pedí a Dios que me enviase la muerte, para mi descanso y para tranquilidad de los míos.

UN AVISO PUBLICADO EN RELATOR
—Un día, hace unos cinco meses, más o menos, un chiquillo, nieto mío, me llevó el periódico RELATOR en donde apareció la fotografía de la señora Melba Varón de Vigo, con su hijito de bra­zos consumido, y casi convertido en un esqueleto. Me dijeron que el autor de la mejoría del chiquillo era el profesor naturista Narváez pues en la foto, apareció la expresión del niño enfermo y luego la del mismo chiquillo ya mejorado. En medio de tanta amargura, brilló una luz de esperanza. Fue entonces cuando mis hijos encabezados por Cecilia Muñoz y por mi esposo, solicitaron los servicios científicos del profesor Narváez, quien acudió a mi casa y pudo constatar el gravísimo estado de mi salud; yo era un esqueleto con nudos, desfigurada por la acción violenta del reumatismo.

UN TRIUNFO DEL PROFESOR NARVÁEZ
El Profesor Narváez, con sus métodos botánicos y naturistas, inició entusiasmado su tarea. Aplicó sus conocimientos y secretos científicos a mi caso, y a los dos meses, ya pude moverme; las articulaciones que por 15 años permanecieron encarrujadas em­pezaron a ceder. Proseguí con el tratamiento del profesor Narváez, y al fin, me levanté de la cama por primera vez en mi vida, desde el año de 1932. Imposible pintarles mi felicidad, dice la señora Clementina de Muñoz; el día de la fiesta de mi madre, hice mi pri­mera salida de la casa a la iglesia, a darle gracias Dios y a la Virgen, y a orar por mi salvador, él profesor Narváez, a quien le debo —después de Dios— la mejoría y el restablecimiento de mi salud. Y aquí me tiene ya caminando. Subí las escalas de RELATOR (—claro que, con algunas mínimas, dificultades—) pero mí­reme: Puedo caminar, puedo mover mis brazos, girar la cabeza, llevarme la mano a la boca; Puedo comer y ya puedo vestirme sola, sin necesidad de ayuda. ¿Cómo creen ustedes que yo, debo pagarle al profesor Narváez? Esto que ha hecho conmigo no se satisface con dinero. Dios habrá de protegerlo y habrá de pagarle conforme lo merece. A él le debo mi salud y por él (después de Dios y la Virgen) puedo caminar y conocer a Cali, a mi ciudad, que encuen­tro completamente transformada, pues desde 1932, me encontraba ausente de ella y radicada en el país del dolor y de la pena.

UNA FAMILIA FELIZ Y A AGRADECIDA
Yo quiero añade para concluir la señora Clementina de Muñoz, consignar por medio de. RELATOR, mi imperecedero agradecimiento al profesor Narváez, pues a sus secretos científicos y tratamientos de botánico Naturópata, le debo estar con salud. Y debo también, agradecerle a este periódico la oportunidad de ha­berme hecho conocer el caso de la señora Melba Varón de Vigo, publicado en RELATOR, diario que me acercó al Profesor Nar­váez y con ello mi curación definitiva, gracias a Dios.

UN CASO EXTRAORDINARIO

La. Señora Ricaurte de Muñoz, se expresó en diferentes tonos emocionados por la gratitud al Profesor Narváez. e hizo múltiples manifestaciones por haberse reincorporado a la vida feliz, gracias a los procedimientos científicos de dicho botánico Naturópata. A la señora Clementina, lo mismo a don Damián Muñoz y a sus hijos, muy apreciados amigos nuestros, los congratulamos por el feliz suceso de la mejoría, de su esposa y madre, congratulación que la hacemos extensiva hasta el amigo Profeso Narváez, por el éxito logrado en forma realmente extraordinaria.
El Profesor Narváez recibe la visita de doña Clementina Ricaute de M.
y de la señorita Elisa Muñoz
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Tomado del Diario "Relator" de Cali Colombia lunes 26 de mayo de 1947 No. 9200).

Sunday, June 18, 2006

Diario Del Pacifico Octubre 28 de 1946

ENFERMA DESAHUCIADA POR CUATRO JUNTAS DE MÉDICOS CURO CON LOS MÉTODOS DEL PROFESOR NARVÁEZ
Después de breve permanencia en la ciudad, regresaron ayer a Armenia, su residencia habitual, el apreciable caballero don Julio De la Pava, su señora esposa doña Maruja Peláez de De la Pava, y sus hijas la señorita Libia y la niña Melba De la Pava Peláez,, miembros de la sociedad quindiana, quienes fueron objeto de múltiples atenciones por parte de numerosos amigos suyos en esta ciudad de Cali.
Objeto principalísimo del viaje de la familia Dé la Pava Peláez a Cali, fue el de testimoniarle su gratitud y reconocimiento al profesor Conrado Narváez Zuluaga, naturista botánico, a cuyas intervenciones debe la señorita Libia De la Pava Peláez él resta­blecimiento de su salud hondamente quebrantada durante largos meses, sin que los esfuerzos médicos lograran mejoría alguna.
Queremos —declaró el señor Julio De la Pava— hacer público nuestro reconocimiento al profesor Narváez Zuluaga, y de­seamos hacerlo por medio de RELATOR. Mi hija Libia, padeció gravísimos quebrantos en su salud, a tal extremo, que los médicos que en Armenia la atendieron, fijaron diez días al término de su vida. Desahuciada, y perdidas las esperanzas de salvarla, insisti­mos ante los médicos para que hiciesen cualquier esfuerzo por res­tablecer a nuestra hija. Inútil todo ruego, pues los científicos ex­presaron que la novedad de nuestra hija, era ya un caso perdido, fuera dé sus esfuerzos y que ante la gravedad, se abstenían de seguir actuando. Lo más honrado en ellos fue anunciarnos que la vida de Libia se prolongaría, a lo sumo por una decena de días. Ese fue el pronóstico en cuatro juntas de médicos.
—Angustiadamente ante la perspectiva del desenlace fatal que se nos anunciaba, y retirados de la cabecera de la enferma los médicos de Armenia, optamos por acudir a solicitar los servicios del Prof. Narváez Zuluaga, quien se apersonó inmediatamente del caso.

Es lo evidente, que a las pocas horas de iniciar el Prof. Nar­váez sus tratamientos botánico-naturistas, Libia experimentó un vi­sible alivio en sus agudos dolores. El tratamiento continuó asidua­mente; el Prof. Narváez Zuluaga dedicó todos sus empeños a la salvación de nuestra hija; diariamente pudimos advertir la notable mejoría, hasta que transcurridos los diez días fijados por los facul­tativos como término para la vida de la enferma, apreciamos los eminentes servicios del Botánico-Naturista Prof. Narváez Zuluaga. Un mes después, Libia abandonaba el lecho y entraba en una etapa de franca reposición, hasta el reintegro total de la niña a la alegría del hogar. Hoy se encuentra rebosante de salud, y uno de nuestros deberes de conciencia y de justicia, ha sido el de venir a testimoniarle nuestra gratitud a dicho científico, a cuyos esfuerzos y procedimientos debe la vida nuestra hija y nosotros la alegría hogareña, que estuvo amenazada por la muerte.
Al registrar este acontecimiento, congratulamos al Prof. Narváez Zuluaga por el brillante e inobjetable éxito obtenido con sus procedimientos botánicos, y felicitamos al hogar De la Pava Peláez, a cuyos componentes despedimos de la manera más atenta y cordial.



FAMILIA QUINDIANA, AGRADECIDA
En la foto, aparecen de izquierda a derecha: señorita Libia De la Pava Peláez, la ex-paciente desahuciada por cuatro juntas de médicos en Armenia y hoy rebosante de salud después de los tratamientos científicos del Prof. Narváez Zuluaga; doña Maruja Peláez de De la Pava, y su esposo don Julio De la. Pava, la niña Melba y el Prof. Narváez Zuluaga, autor de la curación definitiva de la señorita Libia De la Pava.
(Tomado de RELATOR del martes 4 de junio de 1.946).
Info: jairo.narvaez@yahoo.es

Tuesday, June 06, 2006

No Coma Más Enfermedades y Cúrese Comiendo

Conrado Narváez Zuluaga (1906-2006)
Botanico Naturista, Colombia
.

¿POR QUÉ NO CURA LA MEDICINA ALÓPATA?

En la naturaleza, están inalterables las únicas fuentes de, regeneración humana que, tan afanosamente y sin lograrlo, tratan de localizar en el laboratorio, los que suelen llamarse discípulos de HIPPÓCRATES y ESCULAPIO, de GALENO y tantos otros que florecieron en la difícil,ciencia de curar.
En la naturaleza, todo está previsto: El Supremo Crea­dor, con su infinita sabiduría, dispersó por todos, los ámbi­tos, lo necesario para sustento y protección de los seres de su creación. Si en él trópico abundan las endemias, en su flora super - abundan los elementos para combatirlas. Si al cúmulo dé toxinas en nuestro organismo propiciadas por el defectuoso sistema de nutrirnos, le agregamos malas condiciones higiénicas en nuestra limpieza diaria y en los elementos que nos rodean y que sirven de complemento para la vida, surge la alteración de nuestro sistema con el consiguiente estado morboso que pone en peligro nuestra vida. Y para prevenir esta amenaza, no tenemos en la naturaleza, con pródiga abundancia y a nuestro alcance los frutos y las plantas para nutrirnos racionalmente, y el sol y el agua y tantos elementos que facilitan nuestra higiene?
La causa incontrovertible del permanente fracaso de los profesionales en medicina, se debe a la falsa orientación ­científica que reciben en las universidades. Esta afirmación que, de hecho hiere la vana susceptibilidad de los que pertenecen a ésa casta privilegiada, está plenamente comprobada con la ineficacia en la aplicación de sussistemas.
HIPPÓCRATES, el padre de la medicina, sentó las ba­ses de esta ciencia prodigiosa en inmutables leyes natura­les. Y para darnos una idea de cuál era el criterio de HIPPÓCRATES con respecto a la enfermedad y a la manera
de combatirla, consideremos algunos de sus profundos pensamientos:
"Es una medida de prudencia el renunciarla la carne como alimento”
"Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento”.
”No es el médico ni sus medicinas las que curan las enfermedades, sino la naturaleza reaccionando contra la causa morbos; si bien el médico puede ayudar a aquéllas a reprimir. La causa de los males qué la aquejan” "En todo y siembre, el arte primordial, la suprema ley es la de no hacer nada qué pueda perjudicar al enfermo".
"Es la naturaleza la que cura las enfermedades: la medicina no debe ser otra cosa que su intérprete y su ministro".
“La medicina es el arte de imitar los procedimientos curativos de la naturaleza". En cambio, la medicina moderna o alopática, le dió la espalda a tan sabios principios y organiza sus huestes, para seguir a ciegas, por los falsos caminos que le van trazando los mercaderes de la salud pública, que suplantan el sagrado laboratorio de la natu­raleza por el mortífero laboratorio farmacológico.
Los galenos de la actual civilización hacen un dispendioso ­curso universitario de siete años (fuera de cursos deespecialización) para recibir flamante título académico queen la práctica, sólo los acredita como vendedores específicos ­de patente.
La deficiencia de la educación oficial, que recibe el estudiante en las diversas manifestaciones del saber, (teniendo en cuenta que de todas las ciencias, la medicina es la más atrasada, según el doctor
Sir Robert Christison, profesor de materia médica en la universidad, de Edimburgo), está plenamente comprobada en autorizados conceptos de críticos independientes que, ante la alarmante realidad de la experiencia, claman por una orientación técnica y científica, que garantice en la práctica el robustecimiento y la protección física, intelectual y moral del pueblo colombiano. Para corroborar estas afirmaciones, me permito insertar algunos apartes de los múltiples conceptos a que hago referencia. Los que a continuación reproduzco(voz autorizada de 3 médicos colombianos), están respaldados por el doctor Roberto Restrepo, radiólogo y escritor de alto vuelo, actual Director del Instituto Nacional de Radium; Por el Dr. Jorge Bejarano, actual ministro de Higiene, y por el actual rector de la Universidad Nacional) y eminente humanista doctor Luis López de Mesa.

Fuente del escrito de 1948 “No Como Más Enfermedades y Cúrese Comiendo”. Escrito en Bogotá Colombia, por el Profesor Narváez, Botánico Naturista.

Monday, May 29, 2006

"Curación Maravillosa Del Botánico y Naturista Profesor Narváez" Florida, Valle Colombia 1946


SE TRATA DE LA SRA. DOÑA CHIQUINQUIRÁ DELGADO DE SILVA, MADRE DEL DR. JULIO CESAR SILVA EX-JUEZ
41 DE INSTRUCCIÓN CRIMINAL NACIONAL. HABLA DON LEÓN SILVA, ESPOSO DE LA BENEFICIADA
Florida, 20 de agosto de 1.946
Sr. Profesor Conrado Narváez Zuluaga. — Cali. Apreciado profesor Narváez, querido amigo:
Por medio de la presente quiero expresarle mi gratitud sincera por el beneficio que de usted hemos recibido yo y todos los de mi familia con la milagrosa, curación, obtenida por usted en la persona de mi esposa Chiquinquirá Delgado de Silva. Pero me re­sulta imposible, querido Profesor, expresar le en forma comprensible todo mi sentir, y la magnitud del bien que usted con sus conocimien­tos ha logrado, para nosotros.
Bien recordará usted la gravedad de la enferma y sus padecimientos. Varios médicos de fama habían venido tratándola con marcado interés científico y altruista, pero sin poder llegar a re­sultados favorables. Más de un año había permanecido en cama. En un principio los galenos entendieron que se trataba de un paludismo antiguo y de tardías manifestaciones, y orientaron sus tratamientos en tal sentido; luego descubrieron un proceso patológico del hígado y después afecciones renales y cardíacas. Como consecuencia de todos estos descubrimientos, acertados acaso, fueron mo­dificando sus sistemas curativos; pero era lo cierto que la enferma en vez de sentir alivio, continuaba debilitándose día a día, agotán­dose, consumiéndose, terminándose. Y llegó el momento en que parientes y amigos todos, sólo esperábamos verla expirar. Era ya un esqueleto del que no podía predicarse que fuera viviente.
Pero un día por cualquier circunstancia, llegó hasta nosotros el nombre y el fulgor de la fama de usted y sin saberse por qué, revivió nuestra muerta esperanza. Fui inmediatamente a Miranda (Cauca), en donde usted estaba por entonces regando el bien entre las clases pobres y desamparadas; consulté su opinión y le pedí su auxilio. Bien recuerdo la forma tan gentil como usted me recibió, El mismo día llegó usted a Florida (Valle) a presenciar allí sobre una cama el proceso preagónico de mi esposa. Mis esperanzas y las de mis hijos se iluminaron con la luz de sus miradas. "PUEDE CURARSE... DEBEMOS ENSAYAR SU CURACIÓN" fueron las palabras de usted. Las recordaré siempre. Desde ése día inició us­ted un tratamiento. Y tres días después todo había cambiado: la enferma ya era nuevamente persona; un mes después ya podía, de­cirse que era una convaleciente; y hoy está gozando de completa salud si es que de salud perfecta puede hablar algún mortal.
Es un milagro, señor Profesor Narváez, el realizado por us­ted en este caso. Un milagro sí porque no se trata de un organismo joven, sino, de uno ya agotado por sesenta y seis años de supervi­vencia en estos nuestros climas del Trópico. Y hace un año que usted realizó su trabajó admirable.
Reciba usted mi saludó cariñoso y el de toda mi familia, y haga de está carta el uso que a bien tenga.
Amigo y servidor,
LEÓN SILVA M.
C. C. No. 728253—Florida

Tuesday, May 23, 2006

Triunfos Científicos Del Profesor Narváez En La Ciudad De Cali 1946

“Otro Espléndido Caso Clínico Logra en Cali el
Profesor Narváez Zuluaga”
Pocos días después de iniciar sus actividades científicas en la ciudad de Cali, empezaron a divulgarse los maravillosos resultados de sus tratamientos naturopáticos contra numerosas enfermedades, a las que había resultado ineficaces la ciencias alópata Sería trabajo largo y dispendioso reproducir dentro de la brevedad de un folleto todas o siquiera las más sorprendente curaciones logradas por el PROFESOR NARVÁEZ. Nos limitamos, por lo tanto, a recopilar algunos casos clínicos de que dieron cuenta varios periódicos de la ciudad, referentes a los espléndidos triunfos de este notable botánico naturista.
Leemos en el “Relator” del 28 de junio de 1946:En nuestras oficinas recibimos ayer la visita de la señora Melba Varón de Vigo, residente en Cali en la carrera 22, número 5-10 (Barrio Bretaña) quien vino a consignar las siguientes declaraciones a propósito de la oposición qué desde algún ángulo oficial del valle se ha intentado contra el naturista botánico profesor Conrado Narváez Zuluaga.

ANTECEDENTES DEL ENFERMO
"Mi pequeño hijo Jaime, el primogénito, le debe la Vidadespués de Dios a los empeños profesionales y a los procedimientos científicos puestos en práctica por el Profesor Narváez Zuluaga.Considero como un imperativo de justicia, que obedece a sincerosdictados de mi conciencia, relatar por la prensa hechos cumplidos,en los cuales estuvo en peligró la vida de mi hijo, a la postre salvada por el Profesor Narváez Zuluaga.
TRES MÉDICOS ACTUANTES
“Mi niño continúa la señora Varón de Vigo pocos días después de nacido empezó a padecer una tremenda afección, que los médicos calificaron de dolencia hepática. Durante más de noventa días, tres galenos atendieron infructuosamente y día tras díaal suministro de fórmulas medicamentarías para mejorar al niño.Todos los esfuerzos resultaron inútiles. Mi angustia crecía a diarioy ya veía naufragadas mis esperanzas de salvar al primogénito,que se consumió en forma impresionante, como puede apreciarse enla prueba gráfica tomada durante los días en que adquirió mayorgravedad la enfermedad del nene.
DESAHUCIADO EL NIÑO
"Los tres, profesionales médicos que atendían con solicitud
al chiquillo, consideraron, al fin, él casó completamente perdido,
por lo cual decidieron no formular más medicinas, apreciando
inevitable inminente el desenlace fatal. Pueden ustedes imaginarse mi angustia!
ANTE EL PROFESOR NARVÁEZ
“Pero las madres no perdemos nunca la esperanza, cuando de salvar la vida de los hijos se trata. Numerosas amigas me aconsejaron que acudiera a buscar los servicios del Profesor Narváez Zuluaga, y fue así, desesperadamente, como me dirigí, a solicitar sus procedimientos para la curación o mejoría de mi niño.
Previamente fue tomada la fotografía de Jaime. Luego empezó el naturista y botánico a aplicarle sus métodos científicos hasta lograr de inmediato los asombrosos resultados de la quiebra del mal, a los pocos días. Al mes del tratamiento del Prof. Narváez Zuluaga, pude advertir que mi hijo Jaime estaba salvado. A los 60 días su reposición, fue completa. Á los tres meses, tomamos la segunda fotografía, qué muestra cómo el niño fue rescatando de la muerte.

RESCATADO DE LA MUERTE
“Las pruebas gráficas son más elocuentes, que mis palabras dice para, concluir la Señora Varón de Vigo y continua una réplica incuestionable a quienes han tratado de poner obstáculos a la labor científica del profesor Narváez Zuluaga, quien actuó en la curación de mi hijo, una vez que los médicos estimaron el caso de Jaime completamente perdido. Como carezco de medios económicos para pagar debidamente el inmenso servicio que debo al profesor Narváez Zuluaga, quiero testimoniarle mi gratitud imperecedera, que es también la de mis familiares, pero singularmente de una madre hondamente reconocida, divulgando su acción científica y exponiendo mi público agradecimiento por medio de la prensa. Y ya que me es difícil pagar con dinero este servicio, que, sea Dios quien premie el inapreciable beneficio que el Prof. Narváez Zuluaga le dispensó a una madre angustiada y a un niño enfermo, devuelto a la alegría del hogar”.

.En estas fotografías aparece la Señora. Melba Varón de Vigo, quien muestra el estado en que se encontraba el niño el día en que fue presentado al Profesor Narváez y 90 días después del tratamiento.
Info: jairo.narvaez@yahoo.es

Monday, May 01, 2006

Reportajes, Crónicas, de publicaciones de la prensa Colombiana Cali 1945 “El Relator” y “El Crisol”


HONROSAS Y ELOCUENTES ALUSIONES DE LA PRENSA NACIONAL SOBRE LA OBRA CIENTÍFICA DEL
PROFESOR NARVÁEZ

A continuación reproducimos en este BLOG algunos fragmentos­de reportajes, crónicas, comentarios y apuntes generales, publicados por la prensa colombiana y por autorizados órgano de otros países. En tales publicaciones se destaca en todo su significa­do la obra científica del PROFESOR NARVÁEZ y se hace mención muy honrosa de sus grandes triunfos alcanzados no sólo en su patria sino también allende las fronteras colombianas, especialmente en los Estados Unidos.

EL SALUDO ACOGEDOR DE CALI

El vespertino de Cali "RELATOR" publicó en, 1945, cuando el PROFESOR NARVÁEZ se radicó en la capital del Valle del Cauca­ la siguiente expresiva nota de saludo.

ESTÁ EN CALI UN FAMOSO PROFESOR NATURALISTA
PROPUGNA POR LA CREACIÓN DEL MEDICO RURAL

En Cali tenemos y por sus calles cosmopolitas se le ve cru­zar afanoso, al famoso Naturópata Profesor Narváez, cuyas sor­prendentes curaciones le han conquistado nombradía y centenares de certificados, autenticados por las autoridades, de los pacientes que ha vuelto a la vida después de que ya pisaban los dinteles de la muerte. Conrado Narváez Zuluaga es su nombre de pila y desciende de una distinguida familia, honra del solar antioqueño. Desde, muy niño dejó el alero paterno y se dio a viajar por tierras colombianas. En las selvas enmarañadas e inhóspitas y en las montañas­ abruptas arrancó a la Naturaleza sus secretos. Curó al hombre ­palúdico; a la criatura humana mordida por el trópico asesino; ­le devolvió la salud y la tornó apta para el trabajo. Luego vivió en ciudades y pueblos caldenses. Causaron revuelo en la prensa sus curaciones y fue ampliamente comentado su memorial al Congreso­ en que pidió la creación del médico rural y urgentes reformas ­que abran en los institutos científicos un campo a los hombres vocacionales de la ciencia, que sin tener larga y enfadosa teoría de los libros, han estudiado en el libro inmenso dé la Naturaleza y han practicado largamente y con éxito la profesión, sin que pase semana o día que no logren curar radicalmente a los seres enfermos que ya iban hacia la muerte física, por sus graves dolencias y hacia la muerte económica por haber agotado todos sus recursos en pagar galenos, costosas fórmulas y fabulosas operaciones quirúrgicas. El Profesor Narváez es un hombre estudioso que enfoca su programa a vitalizar las reservas orgánicas del ser humano, evitando costosas intervenciones quirúrgicas. Además, es un hombre culto, ilustrado y de amena conversación, que cautiva desde el primer momento. Las sociedades obreras y los sindicatos, de trabajadores de Armenia­le obsequiaron bellos pergaminos y medallas de oro. Atentamente saludamos al Profesor Narváez.

SALUDO DE "EL CRISOL"


A su vez, el bisemanario "EL CRISOL" que se edita también en Cali, saludó alborozado la llegada a esta ciudad del eminente botánico naturista PROFESOR NARVÁEZ, por medio del siguiente apunte editorial:
Cada día que pasa la ciudad de Cali, cuyo impulso es incon­tenible en todos los aspectos de su vida, registra un avance de pro­greso en todos los sectores de la actividad, ya se trate de los comer­ciales, industriales, intelectuales o científicos, porque en todos los campos de la investigación y de la acción, tienen en nuestra capital, un lugar prominente. En lo que respecta a los aspectos científicos la ciudad y las colectividades, entran ahora a gozar de un privilegio especialísimo que está por encima de todo comentario, cual es la decisión de radicarse en ésta del eminente científico, Prof. C. Narváez Z., uno de los más autorizados naturópatas, con que cuenta la República de Colombia, y tal vez el único especialista en estas materias­. La personalidad relevante, austera y sencilla del distinguido profesional y científico, es un motivo de triunfo y de victoria para quienes en esta ciudad y en todo el departamento vienen siendo minados y agotados paulatinamente por enfermedades incurables y fuera de la posibilidad facultativa, que son precisamente las que mayor interés tienen en las amplias y vastas investigaciones cien­tíficas qué ha llevado a cabo el profesor Conrado Narváez Zuluaga. En el campo de la medicina, que es uno de los más bellos sectores de acción y de servicio a la sociedad, por que ella representa precisamente el paralelo entre la vida y la muerte, el profesor Conrado Narváez, ha hecho intervenciones de inmenso alcance cien­tífico. Donde quiera que ha actuado, ha dejado de manera­ imperecedera el grato recuerdo de sus conocimientos puestos siempre al servicio de la humanidad doliente, mucho más cuando él renglón principal del profesor Narváez Zuluaga, radica en el ­tratamiento y curación de enfermedades endémicas que muchas veces ­no fueron objeto de atención y que se hallan en el grado máximo ­de desarrollo. Nosotros estamos seguros de que la ciudad dé Cali y en general esta importante sección del país han ganado mucho con la decisión del prestante Naturópata Narváez Zuluaga, de residenciarse en Cali, donde abrirá su consultorio próximamente para servir eficiente y científicamente a toda la sociedad. Altos científicos como el profesor Narváez Zuluaga, es lo que se necesita a no dudarlo.
Info: jairo.narvaez@yahoo.es