Thursday, August 16, 2012
El Poder de la Naturopatía en Casos Desesperados, del Archivo de “Medicatura Rural” Lunes 5 de mayo de 1952 El Tiempo
-->
Carta
del señor don León Silva, padre del doctor Julio César Silva, ex
abogado de la policía y ex juez 41 de Instrucción Criminal.
“Florida,
agosto 20 de 1946 Señor Profesor Narváez Zuluaga. Cali.
Apreciado
Profesor Narváez, querido amigo: Por medio de la presente quiero
expresarle mi gratitud sincera, por el bien que de usted hemos
recibido todos los de mi familia, con la milagrosa curación obtenida
en la persona de mi esposa Chiquinquirá Delgado de Silva. Pero me
resulta imposible, querido profesor, expresarle en forma comprensible
todo mi sentir y la magnitud del bien que usted con sus maravillosos
conocimientos Naturopáticos, ha logrado para nosotros.
Bien
recordará usted la gravedad de la enferma y sus padecimientos.
Varios médicos de fama, habían venido tratándola con marcado
interés científico y altruista, pero sin llegar a resultados
favorables. Más de un año había permanecido en cama. En un
principio los galenos comprendieron que se trataba de un paludismo
antiguo de tardías manifestaciones y orientaron sus tratamientos en
tal sentido; luego descubrieron un proceso patológico del hígado y
después afecciones renales y cardiacas. Como consecuencia de todos
estos descubrimientos, acertados acaso, fueron modificados sus
sistemas curativos; pero era lo cierto que la enferma en vez de
sentir alivio, continuaba debilitándose día a día, agotándose,
consumiéndose, terminándose. Y llego el momento en que parientes y
amigos sólo esperábamos verla expirar. Era ya un esqueleto, del
cual no podía decirse que fuera viviente.
Pero
un día por cualquier circunstancia, llegó hasta nosotros el nombre
y el fulgor de la fama de usted y sin saberse por qué, revivió
nuestra muerta esperanza. Fui inmediatamente a Miranda (Cauca) en
donde usted estaba por entonces regando el bien entre las clases
pobres y desamparadas. Consulte su opinión y le pedí su auxilio.
Bien recuerdo la forma tan gentil como usted me recibió. El mismo
día llego Ud. a florida (Valle) a presenciar allí sobre una cama el
proceso pre agónico de mi esposa. Mis esperanzas y las de mis hijos
se iluminaron con su presencia. “AUN PUEDE CURARSE…” fueron las
palabras de usted. Las recordaré siempre. Desde ese día inicio
usted su tratamiento Naturopático y tres días después todo había
cambiado: la enferma ya era nuevamente persona; un mes después ya
podía decirse que era una convaleciente; y hoy está gozando de
completa salud, si es que de salud perfecta puede hablar algún
mortal.
Es
un milagro, señor Profesor Narváez, el realizado por usted en este
caso. Un milagro si, porque no se trataba de un organismo joven, sino
de uno ya agotado por sesenta y seis años de supervivencia en estos
nuestros climas del trópico. Reciba usted mi saludo cariñoso y de
toda mi familia y haga de esta carta el uso que a bien tenga.
Amigo
y servidor,
León
Silva M
C.C.
No. 728253 Florida, Valle.”
Inserto
el documento que antecede, tomado al azar del voluminoso archivo de
las historias clínicas que guardo con fervoroso aprecio, para
orientar el criterio de la Federación Medica Alópata Colombiana y
de su Junta Central de Títulos Médicos. Pues según una carta
aparecida en EL CORREO DE “EL TIEMPO” con fecha veintiocho de
abril, suscrita por el doctor Pedro C. Rojas Buitrago, Secretario de
aquella respetable institución y que se refiere a mis anotaciones
hechas en un apunte publicado en el mismo diario y del 13 del mismo
mes, se muestra resentido para si y para la institución que
representa por los motivos de mis divulgaciones.
En
mi anotación anterior me referí a la existencia de la Escuela
Medica Naturopática; y esperaba -- como es natural – que quien se
decidiera a comentar mis afirmaciones, nos dijera, por ejemplo, que
esa Escuela Médica no existe, o que su empeño de curar los
trastornos funcionales del organismo humano, sin drogas ni
operaciones es una utopía o una farsa.
Mas
no ha sido así. El doctor Rojas Buitrago nos habla en cambio de las
bondades del diploma, de sus excelencias y virtudes, por aquello de
ser legalmente autorizado, confundiendo lamentablemente autorización
legal con conciencia efectiva.
Según
la historia de la Medicina, los verdaderos sabios, los grandes
maestros, los que la ennoblecieron y dignificaron, los que por virtud
de su apostolado, trascendieron los umbrales de la inmortalidad con
el respeto y veneración de todas las generaciones, aquéllos, digo
no ostentaron título académico. Y hay que advertir que la Medicina
que inmortalizó a Hipócrates y a Galeno, a Domacius y Teófilo, a
Orabasio y tantos otros precursores de la misma Ciencia, no se
partica en la actualidad. Pues el proceso de trasformación que se ha
operado por virtud de la actual civilización, desplazó la Medicina
Natural hacia el proceso de Laboratorio, con funestos resultados que
nos están creciendo las endemias, el desmoronamiento de la
estructura física del hombre por el cáncer, el aumento de la
tuberculosis, el avance de la lepra, la diabetes, corroborando todo
esto con la alarmante mortalidad prematura que nos enseñan las
estadísticas.
Soy
el precursor de la Medicina Naturista en Colombia, y me he propuesto
demostrar a mis compatriotas la extraordinaria eficacia de sus
métodos sobre la Medicina Alópata a pesar de los modestísimos
elementos de que dispongo para practicarla. Precisamente, en la
historia clínica con que sostengo el presente argumento, está
plenamente comprobado que con anterioridad a mis intervenciones
actuaron varios colegas del doctor Pedro P. Rojas Buitrago,
“legalmente autorizados”, y con admirable voluntad de servicio,
pero sin lograr el determinante de su objetivo. Y era imposible al
Profesor Narváez, provisto de una cultura científica superior para
servir con eficiencia en este caso y ante el dolor intenso de su
esposo y de sus hijos, dejar extinguir la vida de una dignísima
matrona, por no contrariar el espíritu de una ley que no es divina y
que como tal, está plagada de múltiples lagunas que urge drenar en
un futuro próximo, por legisladores ecuánimes, para sustraerla de
falsas interpretaciones.
Si
la Medicina Alópata es una ciencia, que demuestre su exactitud en la
práctica; Pues no es “legal” ni es “Científico” gravar a
los enfermos con costosas formulas en múltiples tratamientos de
tanteo. Mas
no hay que perder de vista que las alteraciones patológicas privan
al organismo de su capacidad iluminativa y que al ingerir drogas que
son venenos en mayor o menor intensidad, se van propiciando serias
intoxicaciones, choques violentos que culminan con la muerte. Sobre
estos errores de ocurrencia diaria anota el doctor Kobert en la
página 18 de su obra “TOXICOLOGIA”, lo siguiente: “Más
frecuente son de lo que se cree generalmente las intoxicaciones
medicinales, esto es, envenenamientos por medicinas mal dosificadas o
empleadas inoportunamente, algunos de cuyos casos terminan
fatalmente. Entonces el medico forense se ve en la penosa obligación
de acusar de homicida a su colega; Pero no puede hacerlo, el acusado
aduciría como justificante que el tal medicamento se encuentra en
tal o cual libro, recomendado en semejantes casos, en semejante
dosis, etc. No conozco veneno que no haya sido ensayado y empleado
como medicamento, por ejemplo, el ácido fluorhídrico –con que se
grava el cristal, inatacable por los ácidos más enérgicos—la
dinamita bajo el pseudónimo de trinitrina, etc.”
Notifico
a la Federación Médica Alópata Colombiana y a la Junta Central de
Títulos Médicos, que la posición científico – jurídica que
ocupo, es para ellos fortaleza inexpugnables y desesperados esfuerzos
por privar a los enfermos del efectivo provecho de la Medicina
Naturópata, sigo practicando y defendiendo dicho sistema. De su
eficacia está suficientemente enterada la ciudadanía, que por otra
parte no ignora el aporte tan valioso que esta Ciencia está
prestando en la lucha contra las enfermedades, en las mismas
condiciones en que está coadyuvando en países adelantados como
Estados Unidos, Alemania, Suecia, Suiza, Argentina, Cuba, Inglaterra,
etc., etc.
PROFESOR
NARVAEZ
Bogotá
mayo de 1952.
Articulo
de prensa publicado en El Tiempo de Bogotá 1952
INFO: jairo.narvaez@yahoo.es
Friday, May 04, 2012
Jefe de Estación Ferrocarril del Pacífico, Yumbo, Valle. Junio de 1952
República
de Colombia
FERROCARRIL
DEL PACIFICO
Departamento
de transporte Número 174
Yumbo,
Junio de 1952
Señor
Profesor
Narváez
BOGOTA
CERTIFICO
Que
en los meses de junio, julio y agosto de 1949 fui hospitalizado en la
Clínica de occidente de Cali, sometido a un tratamiento para el
riñón izquierdo. En el transcurso de los tres meses se me hicieron
tres exámenes de orina, tres exámenes de sangre y tres radiografías
y como todos estos resultados fueron inútiles el Doctor Vallejo
Obyrne resolvió o dictaminó que tenia que operarme, disposición
del médico que el suscrito no aceptó; por haber constatado que los
señores médicos Luis Ponton Pombo, Vallejo Obyrne, Cañon Orozco,
Botero Isaza, Klarrk, Martínez y Perez opinaban distinto. Solicité
mi baja de sanidad del Ferrocarril y acudí al Profesor Narváez a
quien le manifesté mi caso, quien me contesto en estos términos: Su
caso es delicadísimo, pero yo me comprometo a curarlo si Ud. lo
acepta, como también lo dejo a su elección si se somete a la
operación o si se hace tratar de mí. Acepté el tratamiento del
profesor Narváez y en la primera semana del tratamiento noté la
mejoría, y en dos meses quedé curado de mi enfermedad.
El
Doctor Martínez de la Clínica de occidente de Cali, al tener
conocimiento de mi negativa a la operación, me dijo que me dejara
operar porque de lo contrario mi vida terminaba en el trascurso de
seis meses, pero en 1949 pesaba 52 kilos y hoy peso 68 kilos y no he
vuelto a hospitalizarme a mi Dios gracias.
Pues
solo me resta dar mis vivos agradecimientos al Profesor Narváez
quien con la ayuda de Dios y sus sabios conocimientos me puso a salvo
sin duda alguna de la muerte.
De
mí querido Doctor, muy atentamente,
Alfonso
Velasco Yusti
Jefe
de estación
(Firma
y Sello Ferrocarril del pacifico Estación Yumbo)
Info: jairo.narvaez@yahoo.es
Tuesday, December 13, 2011
Constancia en Honor a la Verdad, Testimonio Juramentado de Jesús Castellanos. Bogotá, septiembre de 1951
-->
El suscrito. JESUS CASTELLANOS, cedulado bajo el número 589648, de Cúcuta (Santander).
HACE CONSTAR:
Que padecí de una terrible ASMA, durante cerca de dos años, tiempo en el cual me trataron varios médicos titulados, de prestigio profesionales, sin que mi dolencia encontrara mejoría alguna, viéndome cada día más agotado, no obstante de haber usado toda clase de drogas como ampolletas, píldoras, cucharadas, etc., en lo cual gasté una considerable suma de dinero; Que mas tarde me sometí al tratamiento científico del Medico Naturópata Profesor Conrado Narváez Zuluaga, tratamiento que vengo siguiendo desde hace aproximadamente diez meses
Que hoy me encuentro completamente restablecido, disfrutando de salud y tranquilidad personal, gracias al moderno procedimiento del Profesor Narváez, curación que se ha efectuado sin ninguna clase de droga ni operaciones.
Dejo esta constancia en honor a la verdad y como reconocimiento justo de la bondad de las indicaciones del citado científico Profesor Narváez. La firmo hoy, en Bogotá, a los veintiún días del mes de septiembre de mil novecientos cincuenta y uno.
JESUS CASTELLANOS (Firma)
DELIGENCIA DE RECONOCIMIENTO.
En Bogotá a veintiuno de septiembre de mil novecientos cincuenta y uno, compareció al despacho del Juzgado noveno Civil Municipal el señor JESUS CASTELLANOS con el fin de reconocer el contenido y firma de la constancia anterior. Presento su cedula de ciudadanía número 589648 de Cúcuta (Santander). En tal virtud, el señor Juez, previas las formalidades legales y por ante el suscrito Secretario le recibió juramento y bajo la gravedad de tal promesa ofreció decir la verdad, toda la verdad y nada mas que la verdad y expuso: “la firma puesta al pié del certificado anterior y que dice JESUS CASTELLANOS es puesta de mi propio puño y letra y la misma que acostumbro en todos mis actos públicos y privados y el contenido de ella es exacto”. No siendo mas el objetivo de la presente diligencia se termina y firma por los que en ella intervinieron.
El Juez, (Firma)
El reconocedor, Jesus Castellanos (firma)
El secretario, (firma)
Foto y sello Juzgado 9º Municipal Bogotá


Info: jairo.narvaez@yahoo.es
Thursday, August 25, 2011
Memorial de doña Patrocinia Velásquez de Galán Bogotá 16 marzo de 1950, declaración de su hijo Víctor Julio Galán Velásquez

Papel Sellado Timbre Nacional República de Colombia 30, Escudo
Señor Juez 5ο. Civil Municipal
E.S.D.
Yo, HORACIO LEMOS M. Ciudadano de Colombia, mayor de edad y vecino de este Municipio, portador de la cédula de ciudadanía Nο. 2.755235 de Bogotá, a Ud. De la manera más atenta y respetuosa me permito solicitarle haga comparecer a su despacho al señor VICTOR JULIO GALAN VELASQUEZ, y bajo la gravedad de juramento interrogarlo sobre los siguientes puntos, de interés para el Profesor Conrado Narváez Zuluaga:
PRIMERO: Lo de ley.
SEGUNDO: Diga el declarante si es verdad y le consta de manera directa y personal, que su señora madre doña PATROCINIA VELASQUEZ DE GALAN, quien es mayor de edad y vecina de esta ciudad, en donde reside en la calle 46- sur # 18-21, estuvo padeciendo hace algún tiempo de una grave y persistente eczema, que le llegó a invadir las partes mas nobles del cuerpo, lo que dio base para pensar que si la enfermedad progresaba, podría ponerse en peligro de vida de la paciente.
TERCERO: Diga el mismo declarante, si es verdad y lo puede declarar juratoriamente, que en vista de los visibles progresos de la eczema que aquejaba a su señora madre, inicio diversos tratamientos médicos indicados por reconocidos facultativos de esta ciudad, los cuales no dieron el resultado que se esperaba, pues la enfermedad continuaba progresando en forma alarmante.
CUARTO: Diga el mismo declarante, si en vista del fracaso de todos los tratamientos médicos que le aplaco a su señora madre, recurrió como único y final recurso, a los servicios científicos del Profesor Naturópata CONRADO NARVAEZ ZULUAGA, quien sometió a la enferma a un riguroso examen, y luego de tratarle el mal con sus modernos procedimientos, logró curarla radicalmente, encontrándose en la actualidad gozando de completa salud, merced a la intervención científica y humanitaria del citado Profesor Narváez Zuluaga, quien con sus métodos y procedimientos le está haciendo un gran bien a la humanidad doliente.
Y finalmente, que el declarante exponga todos los demás hechos y circunstancias que le consten sobre la curación prodigiosa de su señora madre; que presente las formulas expedidas por los facultativos que la trataron inicialmente, y si desea que tanto estas como la fotografía de su señora madre sean agregadas a la presente declaración, que así se haga.
Renuncio notificaciones.
Pagaré el recaudo de Ley.
Bogotá. Marzo 16 de 1950.
Respetuosamente.
(Firma) Horacio Lemos
Recibo hoy diez y seis de marzo de mil novecientos cincuenta y al despacho (firma).
JUZGADO QUINTO CIVIL MUNICIPAL
Bogotá, marzo diez y seis de mil novecientos cincuenta.
Recíbase la declaración solicitada en el anterior memorial, certifiques sobre la idoneidad del declarante y orinales entréguense las diligencias al peticionario.-
Cúmplase (firma y sello)
DECLARACION DEL SEÑOR VICTOR JULIO GALAN VELASQUEZ.- ced, # 2935984 Bogotá.
En Bogotá a diez y seis de marzo de mil novecientos cincuenta compareció en el despacho del Juzgado Quinto Civil el señor Víctor Julio Galán Velázquez con el fin de rendir la declaración que se le solicita en el anterior memorial.- Juramentado en la forma legal prometió decir verdad y nada mas que la verdad en la declaración que va a rendir y expuso al punto 1º, del interrogatorio: “Soy mayor de edad, vecino de Bogotá y sin generales de ley con el señor Dr. Conrado Narváez Zuluaga”.- Al punto 2º. Contestó: “Es verdad y me consta de manera directa y personal, que mi señora madre, Patrocinia Velázquez de Galán, quien es mayor de edad y vecina de esta ciudad, y reside en la calle 46 Sur, #18-21 estuvo padeciendo durante largo tiempo de una grave de persistencia eczema, la que le llegó a invadir partes nobles del cuerpo, los que dio base para pensar que si la enfermedad progresaba, podría ponerse en peligro la vida de la paciente”.- Al. Punto 3º. Contestó: “Es verdad y así lo declaro bajo juramento que en vista de los visibles progresos de la eczema que aquejaba a mi madre, inició diversos tratamientos médicos indicados por reconocidos facultativos de esta ciudad, los cuales no dieron el resultado que se esperaba, ya que la enfermedad continuaba progresando en forma alarmante”.- Al punto 4º. Contestó: “Es verdad que en vista del fracaso de todos los tratamientos médicos que le apliqué a mi madre, recurrí como único y final recurso a los servicios científicos del profesor Naturópata Conrado Narváez Zuluaga, quien sometió a mi madre a un riguroso examen, y luego de tratarle el mal con sus modernos procedimientos, logró curarla radicalmente, encontrándose en la actualidad gozando de completa salud, merced a la intervención científica y humanitaria del citado Profesor Narváez Zuluaga, con sus métodos y procedimientos modernos, con los cuales le está haciendo un gran bien a la humanidad”.- Al punto siguiente contesto : “Finamente quiero agregar que si no hubiera sido por el Profesor Narváez Zuluaga, mi madre seguramente hubiera perdido la vida, ya que la eczema le avanzaba en forma alarmante.- Acompaño las formulas que los otros facultativos le dieron a mi madre, y un retrato de ella”.- Con lo cual se dio por terminada la diligencia, la que leída y aprobada por el declarante se firma.- Se observó lo dispuesto en el articulo 683 del C. Judicial.-
El Juez, (firma)
El declarante, (firma)
El secretario, (firma)
EL JUEZ QUINTO CIVIL MUNICIPAL DE BOGOTA.
C E R T I F I C A:
Que el señor Víctor Julio Galán Velázquez es testigo hábil e idóneo para declarar en juicio y fuera de él.-
Bogotá, marzo diez y seis de mil novecientos cincuenta.-
El Juez, (firma)
El Secretario, (firma y sello)
Fotografía y Sello
“DIRECCIÓN DEPARTAMENTAL DE HIGIENE DE CUNDINAMARCA.- Bogotá, junio once de mil novecientos cincuenta y dos.- Con las debidas precauciones, decrétese el desglose de las declaraciones extrajudiciales que obran en el informativo y a las cuales se refiere el anterior memorial y entréguense los originales al peticionario dejando las constancias del caso.- Cúmplase. EL DIRECTOR DEPARTAMENTAL DE HIGIENE (FDO) CARLOS NOVOA RODRIGUEZ.- EL SECRETARIO. (FDO) NICOLAS GARCIA GARCIA.- Es fiel copia.- Bogotá, junio 18/52---------
Transcribe: Jairo Narváez Soto



Saturday, July 16, 2011
Guillermo Lisker Barrera Memorial, Testimonio y Declaraciones del Empresario, de Padre de Origen Alemán Bogotá 16 de Febrero de 1950
Señor Juez 5º. Civil Municipal.
E.S.D.
Para efectos que interesan al Profesor Conrado Narváez Zuluaga, Botánico Naturista de esta ciudad, atentamente le solicito se sirva citar y hacer comparecer a su despacho al señor GUILLERMO LISKER BARRERA, mayor de edad y vecino de esta ciudad, para que juratoriamente declare al tenor del siguiente interrogatorio:
Primero: lo de ley
Segundo: Expresa si es verdad que el Profesor Conrado Narváez Zuluaga, con sus métodos científicos botánicos y naturalistas, le restableció su salud seriamente afectada por graves dolencias, después de haber sido tratado por muchos eminentes médicos de esta ciudad capital.
Tercero: Diga al exponente, si después de haber salido de la jurisdicción y tratamiento e los médicos que le atendían en su enfermedad, recurrió por último recurso, a buscar los servicios del naturista botánico Profesor Narváez Zuluaga, quién con sus procedimientos y después de luchar contra la muerte, logró salvarle la vida, encontrándose en la actualidad completamente restablecido de la enfermedad que lo aquejaba, ante el asombro de la familia y de sus amistades, que han podido comprobar la bondad y eficacia de los métodos del Profesor Narváez Zuluaga, y del mucho y positivo bien que con ellos está prestando a los asociados en forma filantrópica y generosa, y
Cuarto: Que exprese el declarante todos los diversos aspectos que forman la historia de su enfermedad y de su curación radical, y si en guarda a la verdad quiere presentar las fórmulas médicas que posee, que las exhiba ante el señor Juez, al rendir esta declaración. Igualmente puede presentar para mayor identidad la fotografía del exponente puede presentar para mayor identidad la fotografía del exponente, y si es su voluntad que tanto aquellas como esta, se agreguen a su declaración juramentada.
Sufrago el recaudo legal para que esta declaración se reciba a la mayor brevedad posible, y se me entregue adjunta a esta petición, con los demás documentos que presenta el declarante.
Renuncio notificaciones.
Bogotá, febrero 15 de 1950
Respetuosamente.
Horacio Lemos M. CC 2755235 Bogotá (Firma)
Recibo hoy diez y seis de febrero de mil novecientos cincuenta y al despacho (firma)
Juzgado quinto civil municipal
Bogotá, febrero diez y seis de mil novecientos cincuenta. Recíbase la declaración solicitadas en el anterior memorial, certifíquese sobre la idoneidad de los declarantes y originales entréguense las diligencias al peticionario.
Cúmplase (firma).
DECLARACION DEL SEÑOR GUILLERMO LISKER BARRER. Ced, 387091 Bogotá.
En Bogotá a diez y seis de febrero de mil novecientos cincuenta compareció en el despacho del juagado Quinto Civil Municipal el señor Guillermo Lisker Barrera con el fin de rendir la declaración que se le solicita en el anterior memorial. – Previas las formalidades legales se le recibió juramento y por su gravedad prometió decir verdad, toda la verdad y nada mas que la verdad en la declaración que va a rendir y expuso al punto
1-. Del interrogatorio: ¨Soy mayor de edad, vecino de Bogotá y sin generales de ley con el peticionario ni con el señor Conrado Narváez Zuluaga¨.
– Al punto 2-. Contesto¨ Es Verdad y un hecho cierto, que el Profesor Conrado Narváez Zuluaga con sus métodos científicos botánicos y naturalista, me restableció mi salud seriamente afectada por graves dolencias, después de que me había hecho tratar por muchos eminentes médicos de esta ciudad¨.
– Al punto 3- Contesto: ¨Es verdad que después de que Salí de la jurisdicción y tratamiento de los varios médicos que me atendían en mi enfermedad, y ya sin esperanza, recurrí como ultimó recurso a buscar los servicios del naturista botánico Profesor Narváez Zuluaga, quien con sus procedimientos, y después de luchar contra la muerte, logró salvarme la vida, encontrándome en la actualidad completamente restablecido de la enfermedad que me aquejaba, ante el asombro de mi familia y de mis amistades, quienes han podido comprobar la bondad y eficacia de los métodos del Profesor Narváez Zuluaga y del mucho y positivo bien que con ellos está prestando a los asociados en forma filantrópica y generosa¨.
- Al punto 4-. Contestó: Por el mes de octubre del año de mil novecientos cuarenta y ocho me dio un ataque como de nervios, el doctor José Alejandro Vega, a quien llamé como a eso de las tres de la mañana me inyectó y me mejoró por el momento, siguiendo el tratamiento que él me indicó, hasta que me cansé de tomar remedios, habiendo seguido sintiéndome mal, pues después de la mejoría pasajera, volví a enfermarme; luego recurrí al doctor Luis David Montaña, quien me dio un montón de formulas, cuyos remedios tomé sin que notara mejoría ninguna, pues por el contrario me sentía mas malo; viendo que los remedios no me servían acudí donde el doctor Carlos Jiménez Guerra, quien me dijo que tenía que hacerme operar las glándulas, apéndice y no recuerdo que otra cosa; me hizo sacar todos los dientes, y tampoco sentí mejoría; de lo que él me aconsejó únicamente me hice sacar los dientes. Los síntomas que yo tenía eran dolores en el estomago, nervios, no podía tomar ni comer nada, pues todo me hacia daño; en este estado alcancé a durar mas de un año. – Luego me hice ver de los siguientes médicos: Luis Francisco Bernal H., José del C, Huertas, del Hermano Tomás Rodríguez; hasta que por ultimó fui a dar donde el Profesor Narváez Zuluaga, quien con su tratamiento fue el único que me alentó. Hago constar que desde que empecé a tomar los remedios de este profesor comenzó la mejoría.- Es mi voluntad agregar a esta declaración las formulas médicas que se me dieron, lo mismo que la fotografía mía¨.- con lo cual se dio por terminada la declaración, ordenando el suscrito juez que las formulas y fotografía sean agregadas a la declaración y entregadas al exponente, con el sello del Juzgado en cada una de ellas.- Para constancia se firma la presente diligencia como aparece, la que leyó y aprobó l declarante.-
El Juez, (firma ilegible)
El declarante, (firma) Guillermo Lisker Barrera CC. 387091 Bogotá.
El secretario, (firma) José Antonio Aldana
EL JUEZ QUINTO CIVIL MUNICIPAL DE BOGOTA CERTIFICA:
Que el señor Guillermo Lisker Barrera es testigo hábil e idóneo para declara en juicio y fuera de él.
Bogotá, febrero dieciséis de mil novecientos cincuenta.
El Juez (firma ilegible)
El Secretario, (firma) José Antonio Aldana
Foto y 2 sellos sobre la foto (uno legible otra ilegible el legible Municipio de Bogotá Juzgado 5º. Municipal Bogotá)
DIRECCION DEPARTAMENTAL DE HIGIENE DE CUNDINAMARCA CA.- Bogotá, junio once de mil novecientos cincuenta dos.- Con las debidas precauciones, decrétese el desglose de las declaraciones extrajudiciales que obran en el informativo y a las cuales se refiere el anterior memorial y entréguese los originales al peticionario dejando las constancias del caso (texto ilegible) gémula se. – El DIRECTOR DEPTAL. DE HIGIENE (FDO) CARLOS NOVOA RODRIGUEZ.- EL SECRETARIO (FDO) NICOLAS GARCIA GARCIA.- Es fiel copia.- Bogotá, Junio dieciocho de mil novecientos cincuenta y dos. (Firma) NICOLAS GARCIA GARCIA.
Nota: Anécdotas de un cirujano médico y un profesor naturista
Anécdota y una hermosa reflexión sobre la vocación y lucha, tanto del Profesor naturista Conrado Narváez Zuluaga y el Médico cirujano Carlos Jiménez Guerra, después de seguir sus sendas vidas dedicada a sanar y curar según su fiel conocimiento de cada uno. El destino quiso que en 1974 contrajeran matrimonio Ana Lucia Jiménez Pinzón y Jairo Narváez Soto, hijo e hija respectivos del médico y del profesor naturista. Carlos Jiménez Guerra, prestigioso médico de la Clínica de Bogotá, siendo uno de sus fundadores. También ejercía en su clínica privada en el pueblo de Cundinamarca, El Colegio, Clínica Jiménez Guerra Medicina y Reposo. Carlos Jiménez Guerra, fallece a los 56 años de un infarto cuando se dirigía a su clínica de El Colegio en 1966, dejando 5 pequeños hijos de su matrimonio. Del matrimonio de su primogénita, Ana Lucia Jiménez, y del menor de los varones del Profesor Narváez, Jairo Narváez, nace un joven varón, Juan Pablo Narváez Jiménez, quién en la actualidad reside en la ciudad de Estocolmo, Suecia, con su esposa y su hermosa hija.
A veces tenemos que detenernos en nuestras vidas a pensar que fue de la vida de nuestros seres queridos, de esas luchas que les dieron significado a sus vidas en la constante batalla por sanar y curar, unas veces con acierto y otras con desaciertos, pero teniendo siempre en cuenta que lo que ambos buscaban de buena fe, era vencer a la enfermedad. Se justifica vivir si el mundo es un poco mejor, más humanista, sin enfermedades. La fijación de metas distingue a unos hombres de otros y para ellos lo más importante no fue alcanzar dichas metas, sino luchar por ellas. Carlos Jiménez Guerra y Conrado Narváez Zuluaga fueron protagonistas de sus historias cuando se cruzaron por los años 50, eran consientes que cada uno de ellos luchaba por sus ideales, por mejorar la barbarie de la enfermedad y eso hicieron hasta el último día de sus vidas.
Jairo Narváez Soto.














Friday, July 08, 2011
Consejo de Estado 1949 República de Colombia

REPUBLICA DE COLOMBIA
CONSEJO DE ESTADO 1949 REPUBLICA DE COLOMBIA
El suscrito secretario del consejo de estado a solicitud verbal del Profesor Conrado Narváez Zuluaga Expide la siguiente copia:
CONSEJO DE ESTADO.
Consejero ponente doctor Guillermo Hernández Rodríguez.
Bogotá, julio catorce de mil novecientos cuarenta y nueve.
FALLO:
En mérito de lo expuesto, el Consejo de Estado, administrado justicia en nombre de la República de Colombia y por autoridad de la ley, oído el concepto del Señor Fiscal y de acuerdo con el. D E C L A R A Nulas las Resoluciones administrativas numero 6 de 28 de abril de 1944, proferida por la Secretaria de Salubridad e Higiene y provisión Social del Departamento de Caldas, y numero 251-y de 6 de junio de 1947, originaria del Ministerio de Higiene, por medio de las cuales se condeno al señor Conrado Narváez Zuluaga a la pena de seis meses de prisión.
Sáquese copia de la pertinente y enviase a los señores jueces de Instrucción Criminal (reparte) para los efectos del articulo 11 del código de procedimiento Penal.
Copie y notifíquese.
¨(FDOS) PEDRO GOMEZ PARRA. GUILLERMO HERNANDEZ RODRIGUEZ. CARLOS RIVADENETRA C. JESUS ESTRADA MONSALVE. BAUDILIO GALAN RODRIGUEZ. JORGE LAMUS GIRON. GUSTAVO A. VALBUENA. LUIS E. GARCIA V. Secretario ¨
Es fiel copia tomada del expediente original.
Bogotá, Agosto ocho de mil novecientos cuarenta y nueve.
Firma: Luis E García V. Secretario del Consejo de Estado.
Sello: República de Colombia Consejo de Estado.
(Membrete, Firma Y Sello)

La Medicina Naturopática en Colombia Carece de Estatuto Propio
Introducción: En los años 40 y siguientes décadas, el estado de la legislación colombiana, en lo que concierne a la protección jurídica del arte de curar, no satisface a casi nadie. Tiene tantas definiciones que los charlatanes y curanderos escapan perfectamente a toda sanción y en cambio sustenta una ortodoxia científica que ya no parece justificar ni los propios médicos. Trabajo costó hacer admitir, junto a la medicina alópata, la legalidad de la homeopática; y ahora, a espaldas de la experiencia universal, se dejan libradas las actividades naturistas al arbitrio de cada cual.
Una experiencia personal; Este es el planteamiento que formula a la opinión y a los poderes públicos el naturista colombiano Conrado Narváez Zuluaga.¨ Pionero de la medicina Naturista en Colombia¨ a su regreso del Congreso de Naturopatía celebrado en Nueva York, en 1947, tropezó con dificultades primero para salir del país; pudo sin embargo, asistir al congreso, donde obtuvo un halagador reconocimiento; pero al volver a Colombia, se encontró con una orden de detención. Evito la cárcel, pero no el ridículo. Sus adversarios le presentaban ora como un iluminado, ora como un aprovechado. A pesar de todo, en 1949 se trasladó a Bogotá, y presentó una exposición de cuadros clínicos, explico, así, su doctrina a los profesionales, a los estudiantes, al público en general. (Semana 216 revista nacional de noticias de 1959) (y Semana 700 del 2 al 8 de junio 1960).
En Colombia, el profesor Narváez fue perseguido por su investigación en el ámbito naturista o en la Naturopatía con muchas acusaciones, cada vez que curaba a un desahuciado paciente de la muerte y muchas veces paciente de famosos galenos de la famosa medicina Alópata. Desencadenaba las múltiples envidias y con falsas acusaciones el Profesor Narváez emprendió un vía crucis judicial que tuvo fin cuando su obra científica fue legalizada: En 1965 REGISTRA la obra “SUPERACIÓN FÍSICA Y MENTAL” como propiedad intelectual de Conrado Narváez Zuluaga con C. C. # 2.929,857 expedida en Bogotá. En el MINISTERIO DE GOBIERNO en la Sección de Propiedad Intelectual y Prensa del Ministerio de Gobierno. Libro de Registro número. – tomo 8° - de “obras científicas, literarias y artísticas”. Aparece una partida que a la letra dice: “Partida N° 249.- libro 2°. – tomo 8°. Obra: “SUPERACIÓN FÍSICA Y MENTAL” Autor Conrado Narváez Zuluaga,. En Bogotá, D. E., Colombia el día trece (13) de octubre de mil novecientos sesenta y cinco (1.965) el suscrito jefe de la sección de propiedad intelectual y prensa, satisfechos los requisitos legales, registra la obra. Esta obra entre otros trabajos lo llega a merecer ser el pionero de la medicina naturista en Colombia.
¿Por qué profesor? Porque fueron 30 años recorriendo la geografía colombiana. El médico naturista “profesor” tiene que estar ahí en los caminos, en las aldeas, veredas, en las entrañas de la selva colombianas; viendo, observando, oliendo, manoseando, oyendo, tocando, investigando, bregando curar con la rastra de aprendiz primero, para luego con los años que le da los conocimientos adquiridos, “maestro”, penetrado en la naturaleza donde todo esta previsto, ahí están las únicas fuentes de regeneración humana inalterables que tan afanosamente y sin lograrlo, tratan de localizar en los laboratorios farmacológicos, la fantasía imaginativa de los pseudo sabios. Si doctorcitos alópatas: no es para ser lindos en sus cómodos consultorios, pasar cuentas grandes y recetar píldoras que les ofrecen las multinacionales farmacéuticas, enriqueciendo sus ya fantásticas arcas de dinero, explotando y enriqueciéndose de la desgracia de la enfermedad que martiriza al pueblo Colombiano.
El sistema médico nacional en Colombia.
Un Negocio Nacional, para intervenir en las verdaderas causas de la enfermedad que son sociales. No es sino acercarse a los barrios, y poblados de población popular y pregunte ¿que tiene ese niño? La respuesta, !Hambre! y un poco mas adelante ¿que tiene este otro niño? Lo mismo Hambre, ¿y este otro? Nada: Hambre, La mayoría de la población lo que tiene es hambre, bastaría con simple alimentación naturista, y buena higiene, verduras,frutas y leguminosas, ricos en proteínas, enzimas y clorofila una alimentación balanceada, nada costosa, pero las grandes cadenas de supermercados tiene lleno sus estanterías de alimentos “Chatarra” de las multinacionales de la alimentación y bien costoso que son sus productos. Alimentos ANTIFISIOLOGICOS!!...Nuestro organismo no está diseñado para digerir toda esa comida basura!!! Para la población colombiana de mas recursos económicos, teniendo en cuenta que en el estilo de vida moderno, estos alimentos se consumen 5 veces por día los 365 días del año!!! y en contrapartida des mineralizan el organismo, surgen toda clase de enfermedades. No debilite ni intoxique su organismo ingiriendo alimentos en apariencia agradables pero desprovistos de suficiente valor nutritivo.
Wednesday, June 08, 2011
Jose T Calderon Núñez Gobernador del Club de Leones en Colombia 1947 - 1961

José T Calderón
Apartado Nacional No 50
Apartado aéreo no. 13.12
CALI COLOMBIA
Cali, febrero 13 de 1948
Señor Gobernador del Departamento de Caldas Manizales.
Aunque no tengo el honor de conocer a Ud. Personalmente me tomo la libertad de dirigirme a Ud. Pues deseo cumplir con un deber de gratitud y de veracidad para con el profesor Conrado Narváez Zuluaga portador de ella.
El conocimiento que tengo del profesor Narváez Zuluaga se inició cuando después de haber sufrido cerca de cuatro años de una enfermedad de estómago, que me fue tratada por distinguidos médicos, amigos míos, quienes a pesar de sus esfuerzos no pudieron devolverme la salud, me dirigí al profesor a quien solicité el favor de tratarme por medio de los jugos de plantas que él usa como medicamentos. Bajo su cuidado recobré muy pronto la salud que ya creía definitivamente perdida.
El profesor es persona muy conocida en esta ciudad y sé tanto por propia percepción como por la fama pública que es un hombre honorable y correcto y de vida honesta, dedicado a sus estudios y experimentos. Por mí puedo decir que el profesor no solamente no me explotó sino que recibió lo que yo quise pagarle. Mejor dicho: dejó a mi arbitrio el remunerar el bien que me hizo.
El profesor me ha referido que se dirige el próximo lunes a esa ciudad pues ha sido solicitado por las autoridades de Caldas con motivo de alguna investigación relacionada con el ejercicio no autorizado de la medicina. Sin que él me lo solicitara le he ofrecido, expresándole lo anterior y que no es sino la fiel expresión de la verdad. Si ello puede servirle de algo me sentiré muy satisfecho pues me considero muy obligado para con él.
Anticipando a Ud. La expresión de mi imperecedero reconocimiento por cualquier cosa que en sus manos esté hacer a favor del Profesor Narváez Zuluaga, tengo el honor de ofrecerme como su atto. Y deseoso servidor.
Firma: José T. Calderón N.
Jtcn.hs.
Nota: El señor: José Teodomiro Calderón Núñez. Ilustre empresario del Valle del Cuaca fue miembro activo del Club de Leones en Colombia, en la Historia del Club de Leones dedico toda su vida a las labores sociales desde 1957 cuando fue elegido Gobernador del distrito F-1 para los clubes de Nariño, Cauca, Valle y Huila.
Fuente: http://www.magfc.org/magfc/mag_pag/Instituciones/Lions/HitosNacional_es.phpEn la pagina web Fundación Mythos Art Gallery Club de Leones. Historia en Colombia se presenta la labor y actividades de José Teodomiro Calderón Núñez.

Info: jairo.narvaez@yahoo.es
Tuesday, May 17, 2011
Arquidiócesis de Medellín Parroquia de la Ceja 1950

Arquidiócesis de Medellín Parroquia de la Ceja
La Ceja. 13 de octubre de 1950
Señor Profesor Narváez
Bogotá.
Mi estimado Profesor:
En agosto pasado le hable a Ud. Acerca del Rdo. Padre superior de la comunidad de Salesianos de esta parroquia y ya va a entrevistarse con Ud. para lograr su curación; Dios N.S. le ayude porque hará una obra muy grande.
No pude asistir a la entronización a que me convidó tan galante mente por mi viaje a Chiquinquirá; pero espero ir muy pronto a esa ciudad y tendré el gusto de verlo. Soy el Padre Arias que fue con su primo sacerdote a su consultorio y Salí con las mejores impresiones y por eso le estoy haciendo propaganda, ya pronto le irá otro enfermo.
Le deseo muchos triunfos y mi abrazo le dice de mi cordial amistad.
Affmo.
Firma: Jesús A Arias
En la carta acompaña el membrete (escudo) de la Parroquia de la Ceja
Friday, April 29, 2011
Salud Profesiones Yerba Buena Revista SEMANA 1960
SALUD PROFESIONES: Yerba Buena.
El estado actual de la legislación colombiana, en lo que concierne a la protección jurídica del arte de curar, no satisface a casi nadie. Tiene tantas deficiencias que los charlatanes y curanderos escapan perfectamente a toda sanción y en cambio sustenta una ortodoxia científicas que ya no parecen justificar ni los propios médicos. Trabajos costó hacer admitir, junto a la medicina alópata, la legalidad de la homeopática; y ahora, a espaldas de la experiencia universal, se dejen libradas las actividades naturistas al arbitro de cada cual.
La Experiencia personal. Este es el planteamiento que formula a la opinión y a los poderes públicos el naturista colombiano Conrado Narváez Zuluaga (Antioqueño de El Carmen), 9 hijos varones y una mujer. Es un autodidacta, Aunque él deseaba estudiar, su padre, comerciante, prefirió habilitarlo para esa carrera, y lo envió muy joven a Puerto Wilches, Magdalena, donde había establecido un almacén de mercancías, inclusive drogas, Allí el muchacho fue víctima de una epidemia tropical y durante cuatro años, hasta los veinte de edad estuvo en manos de médicos, sin resultado. Viendo que su estado decaía más y más y que el patrimonio familiar se había desvanecido, decidió tratarse él mismo, de acuerdo con ciertas observaciones elementales que hiciera sobre el funcionamiento de su organismo.
La despensa empezó a desmejorar dice Conrado Narváez. Desaparecieron la carne en abundancia, las grasas, los aceites. Cuando mi madre volvía contenta del mercado, con la canasta llena, yo, a fin de semana estaba en una situación lastimosa. Cuando llegaba acobardada, triste, con una remesa a medias, a fin de semana yo estaba también a medias. Y cuando venía angustiada, casi con las manos vacías, yo me las arreglaba con lo que proveía el huerto doméstico, y a los pocos días estaba en magníficas condiciones.
Ventajas de la Pobreza. La familia quedó arruinada, hipotecada la vivienda, el negocio en quiebra. Cuando vieron a mi padre sin dinero, le dijeron: ¨Hombre, es imposible curar esto. Es un caso perdido¨. ¡No se lo dijeron antes! Todavía una sociedad de beneficencia se apiadó de mí, y se recrudeció mi mal. Entonces llamé a la familia, le expliqué mis experiencias y les pedí que me dejaran librado a mí mismo, a merced de la naturaleza. Así dí con los alimentos que necesitaba y a los dos años me había librado de mi enfermedad. Me habían hecho toda clase de diagnósticos: que paludismo, que anemia, que parásitos intestinales, que úlceras del estómago… Pero todo eso se desvaneció como por milagro. Ahora estaba sano. Y era otro hombre, inclusive en el orden espiritual. Había descubierto la positiva causa de mi enfermedad¨.
Y comenzó su actividad profesional. Porque pensó; ¨Esto que me ha sucedido a mí le está sucediendo a todo el mundo. Yo no soy un ser excepcional en la naturaleza ni en la sociedad¨. Se interesó Narváez por el naturismo y dedicó largos años de investigación a la botánica y a la química. Viajó a las selvas, acopió toda clase de vegetales, los trató en laboratorio, reunió una impresionante biblioteca en todas las lenguas, y ahora es un hombre minuciosamente informado de las novedades del movimiento naturista internacional.
Estatuto. Desde luego no puede asegurarse que los métodos del señor Narváez den resultados y sean científicos. Es a un tribunal de médicos al cual correspondería sacar conclusiones. No contribuye al prestigio de la medicina negarse a escuchar ciertas exposiciones y a examinar las historias clínicas que las abonen. Pero, naturalmente, el tribunal tendría que estar integrado por médicos de las escuelas alópata y homeopática que no se limitarían a determinar si las doctrinas del Señor Narváez son o no conformes con las de esas escuelas. Serian hombres que, sin abandonar su fe en la primacía de sus principios, admitan la posibilidad de que otros conduzcan también a resultados positivos. No se puede ignorar que la escuela naturista, en casi todos los países del mundo, cuenta con un estatuto propio. Y que en los Estados Unidos, en Francia, en Gran Bretaña, en Alemania, La medicina convive pacíficamente con el naturismo.
Los enterados creen que un estatuto que otorgue a estas actividades su indispensable protección jurídica, s el único medio por el cual se podrá acabar un día con el charlatanismo y el curanderismo, que hacen estragos en países como Colombia.
Sin drogas ni bisturí, El señor Narváez se instaló en el Quindío, e hizo conocer por la prensa y la radiodifusión su concepto de que era posible curar sin drogas ni bisturí. La gente concurrió a su consulta con mucho interés, lo que resintió bastante a los profesionales locales. Estos solicitaron de los poderes públicos un estatuto que cerrara el paso a actividades como las del señor Narváez. Fue la ley 67, año 1935, que imponía sanciones muy severas a quienes ejercieran ilegalmente la medicina y la cirugía. Pero sus abogados pudieron demostrar ante la Corte Suprema de Justicia y el Consejo de Estado que sus actividades nada tenían que ver con la medicina y la cirugía, puesto que él aconsejaba todo lo contrario.
Del Quindío se trasladó en 1942 al Valle. En Cali, una larga cantidad de procesos y expedientes probaron que la ley no era aplicable al señor Narváez, pues su método consistía simplemente en corregir el sistema de vida de sus pacientes. No hay medicación de ninguna clase, sino consejos acerca de la alimentación, la respiración, el reposo. Invitado el señor Narváez a un congreso de Naturopatía en Nueva York, en 1947, tropezó con dificultades para salir del país; pudo sin embargo, asistir al congreso, donde obtuvo un halagador reconocimiento; pero, al volver a Colombia, se encontró con una orden de detención. Evito la cárcel, pero no el ridículo. Sus adversarios le presentaron ora como un iluminado, ora como un aprovechado. A pesar de todo, en 1949 se trasladó a Bogotá, y presento una exposición, de cuadros clínicos. Explicó, así, su doctrina a los profesionales, a los estudiantes, al público en general.
Por esos días CNZ a su casa escogidos grupos de ¨iniciados¨ o de curiosos y les ofrecía ¨coctel vegetariano¨: jugo de lulo, yerbabuena y manzanilla, ligeramente endulzado con panela negra. De esas reuniones nació el Club Científico – Social Vegetariano de Bogotá, con acciones de $ 50 y socios ¨notables¨, ¨magníficos¨ y ¨superiores¨ (SEMANA 216).
Fue entonces añade el señor Narváez cuando la federación Medica Colombiana y la Junta Central de Títulos Médicos, viendo que les era imposible cruzarse en mi camino con la ley de 1939, promovieron un nuevo estatuto, que fue el 279. Era totalmente arbitrario, pero yo pude desentenderme de él, en primera y segunda estancia. Sin embargo, se sirvieron de la dictadura (Rojas Pinilla) para perseguirme. Obtuvieron contra mí una condena de dos años de prisión; pero yo, en vista de las dificultades de esa época y la peligrosidad del ambiente, fui cauteloso, y me trasladé nuevamente a Valle. Hasta que, restablecido el imperio de la ley, volví a Bogotá, y, después de un año, me instale en Fontibón, donde la gente que acude a mi consulta forma ya una muchedumbre.
La doctrina naturista. El señor Narváez expone con sencillez su ¨doctrina¨:
Los pacientes creen saber lo que tienen. Conocer el nombre de alguna vísceras y, como les duele ese sector, creen que tienen afectado ese órgano. Pero ni él ni el médico, a quien él informa y a menudo sugestiona, saben por qué tiene ese dolor. Nosotros no tenemos en cuenta la patología ni la terapéutica. El cuerpo humano es un solo órgano y la vida una sola función. No compartimos el concepto de especialidad: los propios médicos alógenos saben ya cuán peligroso es ese concepto. Hay unidad en el organismo: afectado un órgano, todos los demás sufren. Para nosotros, la vida, la salud están reguladas por factores especiales, relacionados con nuestro sustento, el ambiente, las costumbres, los vicios que adquirimos (alcohol, nicotina, cafeína). Estos elementos excitan y alteran el organismo. Nosotros procuramos cambiar el sistema de vida de la persona. Hacemos una restauración total. Yo sostengo que no hay que preocuparse por la parte afectada, sino por la causa de la dolencia. Obrando sobre la causa, desaparece la molestia. La opinión popular es que el órgano mata, y el médico confirma ese error en la boleta de defunción: murió de tal víscera. Pero mis experiencias prácticas demuestran que la muerte se genera en otro sector. La cirugía puede privarnos de muchos órganos y seguimos viviendo; en cambio, nos sacan cierta porción de sangre y la vida se nos acaba, aunque los órganos estén en perfectas condiciones. Si disminuye el caudal de la sangre que los bañan, la máquina se para. La Vida, pues, no está en los órganos, sino en la sangre. De la cantidad y calidad de sangre que tenemos en las venas, depende la actividad funcional: la del hígado, la del bazo, la del corazón, la capacidad mental, la auditiva, la visión. Hay dos maneras de perecer por la sangre, ya que se vierta de nuestras arterias, o por la mala composición química. Porque el organismo es un laboratorio químico en el que se elabora sangre. Los alimentos que llevamos al estómago son los que determinan la calidad de ese líquido vital. Desgraciadamente, no introducimos en él las materias primas que la naturaleza nos prescribe. Somos un producto perfectamente industrial. En la antigüedad, como no había los artefactos de que hoy disponemos, la gente aprovechaba los granos y las frutas en la forma más natural. Pero la trilladora, por ejemplo, esa máquina dotada de movimiento vibratorio y rotativo, no sólo le quita al grano las semillas que son un elemento esencial para la vida sino también los minerales que lleva en la superficie. Así ese vital alimento va a parar a los establos, y nosotros consumimos un alimento desmejorado y más costoso, el molino, que da una harina blanca, refinada, color nieve, y hacemos con ella un producto elástico y esponjoso que no nutre, que fermenta, que acidifica. Nos enseñamos a comer el arroz pulido, brillante, y la máquina que lo deja en esas condiciones le quita el 90% de su elemento vital.
Gracias a todos estos errores de la industria sobre toda la ganadería se creó esa otra fabulosa industria de las drogas. De ellas, unas pocas son inocuas; pero en su mayoría deterioran gravemente el organismo, como cualquier otro veneno…
¨La carne mata¨. El señor Conrado Narváez Zuluaga mostró al redactor SEMANA decenas de historias clínicas y nutrida documentación fotográfica. En su mayor parte, se trata de pacientes desahuciados, y sus legajos incluyen una enorme cantidad de recetas que, según propia confesión de los médicos, resultaron, a la postre, inútiles. ¨De nada valdrá absorber tantas drogas, mientras la alimentación y el sistema de vida del pueblo colombiano sean tan indiscutiblemente mortíferos. La regeneración biológica de la raza Concluye el señor Narváez exige un cambio total de las costumbres alimenticias y una lucha a fondo contra los flagelos sociales, como el alcohol. Sin contar con que la alimentación carnívora predispone, sin duda, a la violencia…¨
SEMANA 700 Junio 2, 1960
OPINION ALOPA SOBRE EL NATURISMO
SEMANA interrogó al medico e higienista Jorge Bejarano acerca de los principales argumentos de los naturistas, y sobre la validez que, especialmente para Colombia, podría contener esas tesis. He aquí la respuesta del Profesor:
Si es cierto que la medicina naturista derivada de la observación de lo que el hombre comió y descubrió en su estado primitivo, pudo tener bastante años atrás algún auge y la razón de ser, hoy, a la luz de los conocimientos científicos y el descubrimiento de los microbios y parásitos que afectan y amenazan la vida y la salud del hombre, no puede, a la luz de esos progresos científicos, aceptar que el hombre escapará a los morbos y a todos los demás elementos dañosos que puedan rodearlo, defendido exclusivamente por una alimentación privada de carne, ni porque siga la tradición de sus costumbres y hábitos primitivos
Todas estas teorías de la composición de la carne de determinados órganos para establecer la salud o la enfermedad, carecen de base científica y especialmente la generalización y aplicación de esos principios a todo lo que es el concepto de enfermedad, es la que tiene alcances perjudiciales para la salud y vida del individuo.
Muy grande serian los perjuicios que se derivarían de predicar ese dogma médico del naturismo, que llevaría inevitablemente a que los enfermos se sentaran tranquilos a mirar el curso de la enfermedad, esperanzados en la comida vegetariana y en la influencia del ambiente.
Acepto que la alimentación juega un papel de primer orden en la salud del hombre; que a la luz de todos los avances que se han hecho en el dominio de la alimentación se ha podido ver que muchas enfermedades pueden evitarse sobre la base de una alimentación balanceada. El grupo de las que se llaman carenciales lo demuestra plenamente. Pero precisamente porque estamos hoy en la era del valor y de la influencia que tiene en todos los órdenes de la vida la alimentación a base de albúminas o proteínas, especialmente las de origen animal, es por lo que se ve en los momentos actuales la practica y el consejo de incluir en una alimentación balanceada, alimentos como leche, el huevo, el queso y las carnes.
Comparto la opinión de que el alcohol y el tabaco minan la salud del hombre. Todos los días se lee sobre esto observaciones y estadísticas de indiscutible valor, Parece que la acción cancerígena del tabaco, por ejemplo, nadie la discute. Desde luego, la industria poderosa del cigarrillo hace supremos esfuerzos por contrarrestar la opinión científica. Cuando se lanzó por primera vez la tesis documentada del papel que desempeña en el cáncer el tabaco, las acciones industriales de este renglón descendieron en ¨picada¨ en la bolsa de Nueva York. Es, pues, natural que después se ha ya buscado el modo de contrarrestar el pánico que se produjo en la bomba de la primera información proveniente de los investigadores en el campo del cáncer. Así, pues, no podría discutirse la acción benéfica desempeñada por la vida sobria en lo sexual, en el alcohol, en la comida, como en el tabaco.
Es igualmente evidente e indiscutible que la civilización ha llevado al hombre a despojar los alimentos de sus componentes más esenciales para la nutrición. Tal sucede con el arroz, con el trigo, el azúcar que, llevándolos a una mayor purificación y a una mejor presentación, se les priva de elementos tan necesarios a la nutrición y que constituyen grasas, vitaminas y minerales. Justamente respecto al arroz, tuve la oportunidad de librar una campaña cuando ocupé la Cartera de Higiene, para que no se le despojara de la cutícula que es la que lleva la vitamina B, proteínas y grasas. Apenas logré que ese alimento semi-decorticado pudiera ser usado por algunos grupos de las FF. AA. Igual cosa sucede con el azúcar, con la harina de trigo, al purificársele o sometérsele a la acción de molino.
Tal es mi concepto muy resumido, como para un reportaje periodístico, sobre la medicina naturista y sus consecuencias.
Editado en Junio 2, 1960 - 700 – SEMANA
Trascrito: Jairo Narváez. jairo.narvaez@yahoo.es



Subscribe to:
Posts (Atom)









